"Lo que está en discusión en estos días es la naturaleza misma de la alianza entre sectores civiles con militares que se apoderaron del Estado en 1976 con el fin de reconfigurar económica y políticamente al país.
Podría decirse que hasta unos años atrás el experimento funcionó como un mecanismo de relojería, llegando en los noventa a su punto máximo de esplendor, pero algo falló y entre la matanza de civiles indefensos perpetrada por el radicalismo el 19 y 20 de diciembre de 2001 y el fracaso de la alianza de Duhalde con el alfonsinismo de 2002 surgió una fuerza política que recogiendo las mejores banderas históricas del peronismo y abriéndose a otras cosmovisiones políticas está encabezando una relectura de las últimas décadas.
Ese repaso aparece como imprescindible para edificar una democracia no tutelada ni condicionada por poderes ocultos como estas empresas periodísticas que se desarrollaron al calor de las bayonetas y ahora se travisten como defensores de la libertad, el diálogo y el consenso.
Como siempre sucede en estas etapas no todos los buenos están de un lado y todos los malos de otro. Hay una fase de amontonamientos que precede a nuevas etapas donde se van filtrando y separando los componentes.
Lo importante sería no perder de vista que hay sectores del lado opositor que no pueden bajo ningún punto de vista quedar engrampados en la defensa de los negociados más tenebrosos que se consumaron en plena dictadura. Ni Ricardo Alfonsín, ni Margarita Stolbizer o Luis Juez, ni por supuesto el centroizquierda deberían tener un futuro al lado de Aguad, Pinedo o De Narváez.
Aquí se necesita una transversalidad de emergencia si es que efectivamente nos interesa edificar una democracia fuerte y una política no condicionada por los pulpos multimedia.
Si no somos capaces de tender puentes, si no usamos la inteligencia para resolver estos distanciamientos, si no recordamos obviedades tales como aquello de la contradicción principal y las secundarias estamos en el horno.
El proyecto presentado por el Ejecutivo declarar de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios apunta a establecer un piso común e igualitario para todos los diarios del país y eso para nada colisiona con el tan mentado Art. 32 de
Art. 32.- El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal.
Lograr un avance en este sentido, discutiendo todo lo que sea necesario e incorporando lo que le falte presupondría un salto de calidad muy beneficioso para el conjunto de la sociedad. ¿Estarán los dirigentes políticos del oficialismo y los mencionados a la altura de las circunstancias?"
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