
Durante la etapa más dura de la campaña electoral donde defendí el proyecto que encarnaba Cristina, había recibido algunos comentarios que denunciaban mi “agresividad” hacia los opinantes, “descalificaciones” sostenían. Pero después de las elecciones los comentarios se han multiplicado, quizás esperando que el “chirlo” recibido me “bajara los humos” , renegara de los términos utilizados y me volviera mas componedor.
La verdad es que nunca lo fui, pero tampoco he censurado las ideas de quienes comentan, por creer que si las palabras estuvieron allí es porque intentaban transmitir algo, de un lado y del otro, o de ambos.
Evidentemente el término “gorila” que he utilizado en diferentes ocasiones: Notas y comentarios, ha sido uno de los que mas me ha sido criticado.
Esa palabra, lejos de pensarse como agresión gratuita, patoteril o descalificante, tiene un fuerte contenido histórico y político. Lo tuvo en el pasado y también en el presente.
Me ayudo con el Diccionario Político de Julio César de la Vega:
“El término gorila, que hacer referencia en la escala zoológica a un mono de tamaño mayor que los comunes de su especie y con características antropomórficas, se aplica para identificar a diversos representantes de la especie humana, distinguidos por las siguientes especificidades: fisico corpulento, fuerza física de gran potencia, capacidad intelectual inferior, susceptibles a ser manejados por mentes más inteligentes, etc.
“El término gorila, que hacer referencia en la escala zoológica a un mono de tamaño mayor que los comunes de su especie y con características antropomórficas, se aplica para identificar a diversos representantes de la especie humana, distinguidos por las siguientes especificidades: fisico corpulento, fuerza física de gran potencia, capacidad intelectual inferior, susceptibles a ser manejados por mentes más inteligentes, etc.
La denominación referida al hombre comenzó a ser utilizada en el ámbito del hampa y con ella se designaba a individuos que tenían pocas luces y eran utilizados para todas las tareas sucias. En el campo militar, se utilizó el término para distinguir a los componentes de algunos comandos preparados especialmente para cumplir misiones durante la segunda guerra mundial, en las que se necesitaba la participación de personas de fuerza física relevante, precisión en las tareas y una dosis de audacia que impidiera el temor al peligro.
Seguramente en este último antecedente, ya que no creemos que su intención haya sido el querer identificarse con el primero, es en donde se inspiraron un grupo de oficiales del ejército argentino que se autodenominaron gorilas y comenzaron a conspirar contra el presidente Juan D. Perón en los años 1954 y 1955, junto a civiles que compartían la idea del golpe de estado.
Derrocado el gobierno peronista el 16 de setiembre de 1955, los sectores populares denominaron a los autores del golpe con la palabra gorila y la identificaron con sectores reaccionarios y oligárquicos cuya intención era despojar al pueblo de sus conquistas sociales y retrotraer la situación al statu-quo imperante antes de que Perón accediera al poder.
En la actualidad el vocablo gorila y su extensión gorilismo sigue siendo utilizado para designar a los sectores marcadamente antiperonistas, pero desde esta óptica se circunscribe solamente a un momento histórico y es usada por quienes no han acompañado la evolución política posterior.
Mas ajustado a la realidad es el uso del término para designar a aquellos sectores políticos sostenedores del statu-quo y que se oponen obstinadamente a la transformación de las condiciones de injusticia en que se inserta la realidad latinoamericana. En una dirección similar se ha generalizado el uso del término en America Latina para denominar a los gobiernos, golpes militares y los sectores políticos que se identifican con los intereses de EEUU en la región y se manifiestan partidarios de mantener el statu-quo frenando los reclamos populares y oponiéndose a toda reforma que pretenda transformar las actuales estructuras”
¿Bien explicado no?
Es posible que muchos no se sientan “gorilas” porque no lo son . A ellos mis disculpas.
Es posible que muchos no se sientan “gorilas” porque no lo son . A ellos mis disculpas.
Es posible que muchos sean “gorilas” y lo disimulen. A ellos les temo.
Es posible que muchos no sean “gorilas” pero sean funcionales a la “especie” . A ellos la brújula rápido.
Es posible que muchos sean “gorilas” y actúen como tales. A ellos mis “destemplados ataques”.
Comentarios
me quiero rajar!
Bien explicado, si. No podía estar más claro, sos muy inteligente, lúcido (de Lucifer?)realmente admirable.
Ahora bien yo afirmo que usaste la palabra gorila como agresión gratuita, descalificante o patoteril; es por esto que te disculpás, pensaré si las acepto ya que me hiciste sentir muy mal.
¿Irascible? Trataré de controlar mis pasiones.
Creo que la frase de LOBOAZUL (de la entrada anterior) no fué elitista ni soberbia.
La realidad nos muestra que todos tenemos cultura, todos tenemos alguna inteligencia (múltiples).
Lo dijo Eduardo Galeano y me gusta
"Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."
Veamos el lado positivo de los hechos, LOBOAZUL quiso halagarte, entre otras...
Y acá nos encontramos analizando, criticando y dejando nuestro criterio razonable y adecuado (ejem).
Entre nosotros lobo:
Habías propuesto el diálogo con respeto, escuchar, opinar... como en una charla de café ¿no?
¿Entonces?