
El pequeño propietario había alquilado 200 hectáreas por segundo año consecutivo a un pool de siembra. Se vino a vivir al pueblo donde tenía una casita.
Me dijo muy suelto de cuerpo: "Nunca me he dado la vida que me doy ahora, alquilé a $800 la hectárea por año, sacá la cuenta, me quedan $13.500 por mes para vivir..."y agregaba , casi como un logro extra: "Y sin arriesgar nada".
Luego me contaba su vida a partir de esa desición de alquilar: "A la mañana me levanto tipo 10 horas, miro un rato de Animal Planet que me gusta y cuando quiero acordar ya está la comida, después de comer me voy al club, juego unos mus...por poca plata, vuelvo a casa a matear con la vieja, a la tarde voy al taller de un amigo que le gusta el Turismo Carretera y charlamos de fierros un rato mientras él trabaja, después unos partidos de bochas..."etc, etc.
Le pregunté si se podía acostumbrar a esta nueva vida, después de años de abuelos y padres chacareros y la respuesta fue contundente desde su análisis: "Mirá, durante todos los gobiernos en algún momento la pasabamos mal, ahora, alquilando el campo me cambió la vida, sin arriesgar nada".
Historias como esta hay en todos lados y son producto del contexto actual. Se ha consolidado en nuestro país- mas allá de los cruces Mesa de Enlace- Gobierno- y especialmente en la Pampa Húmeda un crecimiento significativo de la agricultura por sobre las demás actividades y la soja transgénica ha sido la gran vedete.
Entre los Censos Agropecuarios 1988/2002 desaparecieron por venta de sus propiedades, mas de 100.000 pequeños propietarios, en tanto hoy, vía alquiler del predio, lo está haciendo otro importante porcentaje a manos de los pools o grandes propietarios, quedando en el camino los arrendatarios pequeños y los trabajadores rurales. La categoría chacarero, parece estar condenada a su desaparición.
La siembra de soja produce una reducción muy importante en el número de tareas necesarias para el desarrollo del cultivo, una importante disminución de la mano de obra, incluyendo fundamentalmente a operadores tradicionales de maquinaria agrícola, tractoristas, personal para su mantenimiento, talleres y herrerias, así como otros trabajadores que controlaban malezas en forma mecánica, arreglaban molinos y aguadas, hacían alambrados o trabajaban en los rodeos de hacienda a campo.
El resultado de estas reformas significó para el sector agropecuario un camino paradójico. Por una parte casi triplicó la producción y exportación de granos, pero por otra, generó una mayor concentración de la estructura agraria ( y la sigue generando) a partir de un vertiginoso proceso de expulsión de pequeños propietarios (como el de la historia del comienzo)
Como resultado de estos procoesos, el llamado CAMPO, quedó reducido sólo a lo productivo, la gente que vive o que vivía en él parece que ya no cuenta. Ese espacio rural, lleno de chacareros y sus familias ha sido vaciado, esos actores ya no están. El desierto verde, tan anunciado, hoy se puede ver en nuestra zona.
Esa estructura que dinamizaba colonias, parajes y pueblos enteros, ya no está, como tampoco están sus instituciones mas queridas: Cooperativas y clubes, en tanto las escuelitas rurales languidecen en su escasa matrícula.
La aparición de estos nuevos y potentes actores económicos como los pools de siembra, sean estos locales, regionales o extranjeros (no importa) han provocado una presión adicional muy fuerte sobre el mercado de tierras en arrendamiento, elevando los precios, haciendo que solo los mas fuertes (como en la ley de la selva), puedan acceder a la tierra.
Y vuelvo en el final al chacarero que me contaba, ese que repetía con orgullo su negocio de vivir del ocio y de la renta, esta idea de "NO ARRIESGAR NADA".
Y se podría responder que en realidad arriesga mucho. Arriesga la tierra, sometida al trato siempre arbitrario del pool o del gran productor, porque jamás harán las rotaciones adecuadas, porque se rigen por el sagrado principio del "MINIMO TIEMPO, MAXIMA GANANCIA".
Arriesgan la organización interna de su chacra, porque la casa rapidamente se convierte en tapera, los molinos ya no importan (basta que quede uno para echar agua al fumigador), las aguadas se tapan, los caños se rompen, los alambrados se caen.
Pero fundamentalmente, está arriesgando lo mas importante: lo que sus abuelos y padres jamás arriesgaron, esto es la mentalidad productiva, la idea de trabajo y esfuerzo como forma de ganarse la vida. Lo que antes hacían los estancieros de la generación del 80 (vivir de rentas sin arriesgar nada ) hoy se repite tristemente entre los pequeños, sin advertir, estos últimos, que esta comodidad aparente de hoy, esta actitud rentística, tendrá el mas caro de los precios: DESPUES DE ESTO, NO SERA FACIL VOLVER, porque ya la derrota sera cultural.
Quizás quede como único camino, la venta del lote... Los grandes lo saben.
Comentarios
Aunque quisieran ya no pueden volver.
Un abrazo
Estos post son necesarios, no se consiguen en otro lado. Se necesita dar la lucha de ideas contra la Mesa de Enlace desde su territorio, desde los pueblos, con ejemplos puntuales como este que te sirve para desarrollar el post, refutando una a una las falacias que su "discurso único" transforma en verdad.
Un abrazo
Es un progreso que no se puede parar con una ley que limite los arrendamientos.
Son 30 quintales de soja.
Hasta ahora había escuchado hablar de 20, y hasta 22-
Yo, que lo veo del otro lado, si encima del alquiler hay que poner 8 quintales más de gastos, más el flete y gastos comerciales de toda la cosecha(incluyendo los 30 del alquiler), me da que con el altísimo rinde de 45 quintales tengo 9% de ganancia, y corriendo todo el riesgo. Hay que ser medio loco para pagar eso. Un año malo en la mejor zona (25 quintales) te da una pérdida del 40%.
O te mintió, o encontró un inquilino chiflado.
Cuando lo gana la aversión al riesgo, que es lo que le sobra al loco que le alquila, deja de ser empresario. Y el agricultor es el empresario más proclive al riesgo.
Y no hablo solo de "aversión al riesgo", sino de toda una forma de vida en nuestra zona. Eso es lo que se quiebra, no sólo una cuestión empresarial, sino una vinculada a otro sentimiento por la tierra y la forma de vincularse con ella.
Con 200 hectáreas en esa zona si la querés cultivar vos tenés que usar contratistas, es irracional tener maquinaria propia.
El tema "riesgo" tiene sentido porque con una mala cosecha en 200 hectáreas en el oeste arenoso (que es bastante frecuente) no sacás ni para comer todo el año y volver a sembrar.
Tiene pocas opciones el flaco.
Muy bueno el énfasis que ponés sobre el aspecto cultural y el camino sin futuro que esto representa.
Aporto lo que escribió el amigo Monenegro sobre los efectos ecológicos y sociales que también implica todo esto :
http://caraocruz123.blogspot.com/2010/08/los-desempleados-gringos-y-la-diaspora.html
Me parece un buen complemento de lo tuyo.
Saludos,
Eduardo
Lo que hay que entender que de acuerdo a nuestra población, en la Argentina sobran 30 millones de hectáreas. Si mañana en una guerra nos bloquearan la salida de los puertos, habría que abandonarlas.
Para que esas hectáreas se cultiven, hay que estar insertos en el mercado mundial. Y eso implica eficiencia.
No le des más vueltas.
Nestor Kirchner