
El reciente discurso de Biolcati en la Sociedad Rural incluyó este párrafo:
“Quiero hablar de la pobreza. ¿Por qué el 27 % de los Argentinos padecen hambre?. Si el campo entregó en estos últimos 7 años casi 30.000 millones de dolares, que iban a ser aplicados a planes sociales y programas asistenciales. ¿Dónde ha ido a parar tanto dinero?”.
Dos números que sin que el orangután lo perciba, tienen un contenido diferente al del dinero. Siete años duró la última dictadura militar (76/83) y 30.000 fueron los desaparecidos.
Solo que ahora son millones de dólares que la “solidaridad campera” le ha “dado” a los pobres. Ni siquiera es correr por izquierda, es una manifestación del oportunismo, teñido de falta de escrúpulos y sin diagnóstico leal que posibilite creerle a sus intenciones.
“Quiero hablar de la pobreza. ¿Por qué el 27 % de los Argentinos padecen hambre?. Si el campo entregó en estos últimos 7 años casi 30.000 millones de dolares, que iban a ser aplicados a planes sociales y programas asistenciales. ¿Dónde ha ido a parar tanto dinero?”.
Dos números que sin que el orangután lo perciba, tienen un contenido diferente al del dinero. Siete años duró la última dictadura militar (76/83) y 30.000 fueron los desaparecidos.
Solo que ahora son millones de dólares que la “solidaridad campera” le ha “dado” a los pobres. Ni siquiera es correr por izquierda, es una manifestación del oportunismo, teñido de falta de escrúpulos y sin diagnóstico leal que posibilite creerle a sus intenciones.
El análisis de Biolcati debiera recordar, que uno de sus antecesores, fundador de la Sociedad Rural Argentina fue el abuelo del gran predador de dólares y de vidas de la dictadura : José Alfredo Martinez de Hoz.
Y no hay aquí un intento de no discutir el tema de la pobreza en la actualidad, sino una necesidad de poner en contexto histórico este debate, que en boca del “espaldas plateadas”, sonó a chicana y nada mas.
La política iniciada por Martinez de Hoz y cuyo broche lo puso Cavallo, sacudió fuertemente el aparato productivo, generó desocupación como nunca antes, marginó y excluyó a amplios sectores de la clase media que pasaron a constituir los nuevos pobres, sumatoria ineludible en las estadísticas de los otros, los pobres de siempre, los llamados “estructurales”.
El neoliberalismo ha sido el causante de nuestros males actuales , el que dio por tierra con el estado de bienestar, empeñado en que el pueblo viva mejor, reduciendose gastos públicos e inverción en obra pública, salud, educación, sistema jubilatorio, defensa nacional.
El principio de un estado que tenía que ver con la equidad y la justicia social, fue sepultado en los noventa y de esta forma, una de las grandes conquistas de la sociedad Argentina del siglo XX fue abandonado cual cacharro viejo.
Se abandonaron cuestiones muy caras a la sociedad: el salario digno, empleo pleno, la igualdad de oportunidades y al mismo tiempo se consolidó la pobreza, el trabajo precario, el cuentapropismo, la marginación.
La sociedad Argentina, antes con una enorme clase media, que al decir de Jauretche, actuaba como “un algodón entre dos cristales”, amortiguando la brecha entre ricos y pobres, en los 90 se achicó, la sociedad se ha polarizado y camina a dos velocidades, donde queda claro que hubo ganadores y perdedores. Biolcati está de un lado y sabe que hacer y decir para mantenerse en ese fortín.
Por supuesto que sigue habiendo pobres, pero muchos menos que cuando Néstor Kirchner asumió (57 %) y que esos niveles actuales que podemos ubicar entre un 20 y un 25 % siguen siendo una materia pendiente, porque pese a los buenos índices macroeconomicos, el crecimiento ha sido muy desigual, ya que las brechas económicas abiertas durante el neoliberalismo, no cerrarán tan fácilmente y menos aún con cicatrices simples. Eso lo sabe el simiesco ruralista y no le tiembla la voz al omitir estos datos. Simplemente, él, habla de la pobreza, fuera de contexto, allí radica la zancadilla.
Se sabía que los datos mas duros de la realidad social injusta legados por los 90, perdurarían y no desaparecerían del todo: desocupación, trabajo en negro, marginalidad, desigualdad.
Pero no es con Biolcati y la Sociedad Rural como se saldrá del atolladero, porque una cosa es el discurso y otra distinta la forma en que actuan. Cuando les reclamaron mayores derechos de exportación (retenciones) que los pobres necesitan para cubrir cuestiones mínimas, ellos cortaron rutas, se dijeron “la patria” y atacaron a los gobernantes que nuevamente “intentaban” muscular al estado.
La verdad es que la solución a la pobreza, rezada por los sectores del privilegio es una cabronada, porque son ellos precisamente los que han consolidado el estado de cosas, prosperado ostentosamente, exhibido impúdicamente su riqueza, haciendolo sin complejos, sin disimular las desigualdades, escenificando su poder y brindando un espectáculo cotidiano en cada pueblo del interior donde “la pasan tan mal”.
Por último un ejemplo concreto que sirve para no creerle a Biolcati: es sabido que en los 90, en el marco de la precariedad laboral y su ley respectiva, se instaló una asimetría mayor entre capital y trabajo, que lentamente se comenzó a desmontar en los gobiernos de Néstor y Cristina. Pero si bien se avanzó en el terreno sindical general, aún no se ha llegado al Trabajador Rural. Basta mirar las cifras del RENATRE (Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Estibadores), organización formada por la UATRE del bien pagado Benegas y por toda la Mesa de Enlace, esos 4 del Apocalipsis que cantaban a voz rajante “Oh juremos con gloria morir…”. No se mueran, paguen al trabajador lo que corresponde, dignifiquen ahora el esfuerzo de los que ganan $1300 de bolsillo. De 1.200.000 empleados rurales, solamente 450.000 están en condiciones, el resto en negro. ¿Si hacen esto con los trabajadores, se imaginan lo que harían con el Impuesto a las Ganancias?. ¡Oh juremos con gloria evadir¡
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