lunes, 23 de noviembre de 2009

DOLINA: ESPEJOS Y ESCOMBROS




Estos días de medios concentrados, muy enojados y tremendamente ensañados con el gobierno, son peligrosos para tener acceso a “la verdad”, para que ésta no nos sea construida a gusto y paladar del poder que no quiere perder privilegios.


Muchos intelectuales y trabajadores de la cultura se han referido a esta situación en los últimos días. Uno de ellos fue el querido “Negro” Dolina, el del “Angel Gris” (se que ha escrito otras cosas, pero para mí se encarna en ese ángel).

Dolina sostuvo que es un momento de la vida del país, donde es riesgoso “mirarse a los espejos” de los medios y que quizás sea el mejor momento para mirar hacia los costados, para preguntarle a “otros como yo”, para bucear en la realidad tal cual es y desde allí formar nuestra opinión.



Al igual que lo hiciera en el siglo XVII, el filosofo francés René Descartes, Dolina piensa que la aproximación a la verdad constituye hoy en Argentina, un problema decisivo y la mejor manera, para poner a prueba las supuestas exactitudes “instaladas” (inseguridad galopante, país invivible , Argentina que explota, corrupción generalizada o “todo es una mierda” al decir fresco de Florencia Peña) sería eliminar los prejuicios, las creencias inducidas por las cuales se asigna “valor de verdad” a alguna afirmación mediática sin haber comprobado que se asienta sobre una base sólida.


En este sentido, es necesario “desescombrar”, quitando todos los pedazos confusos que imposibiliten averiguar lo que es veraz . A esta actividad Descartes la llamó “dudar”, es decir, poner a prueba una verdad y Dolina comparte sabiamente su duda en la sospecha a los espejos mediáticos que nos devuelven algo que no está pasando, deformantes espejos de parque de diversiones, peligrosos espejos que ensanchan o afinan, pero que no "reflejan".


Y los medios de comunicación masiva , que debieran echar “luz” en esta dura tarea de sacar escombros, en realidad, son los grandes dinamitadores de la mampostería social y política nacional, los generadores de la gran nube de polvo que nos agrede la mirada, justamente para evitar que “veamos”.