
El 20 de Noviembre de 1845, Juan Manuel de Rosas hacía cruzar el Río Paraná, a la altura de la Vuelta de Obligado con gruesas cadenas, ancladas en pilotes en ambas orillas y sostenidas por frágiles barcazas ubicadas estratégicamente en el recodo.
Inglaterra y Francia, potencias mundiales de ese momento, intentaban navegar libremente los ríos, desesperados por comerciar lo que sus respectivas revoluciones industriales producian.
Inglaterra y Francia, potencias mundiales de ese momento, intentaban navegar libremente los ríos, desesperados por comerciar lo que sus respectivas revoluciones industriales producian.
Diez años antes, Rosas había sancionado la Ley de Aduanas, un instrumento jurídico que posibilitaba la defensa y protección de las industrias locales frente a la competencia instrumentada por los poderosos del momento.
Dicha ley prohibía lisa y llanamente la entrada de determinados productos y gravaba con dureza a otros en proporciones diferentes.
En el plano de las relaciones internacionales, la acción desplegada durante este período de la Confederación, sustentó la defensa de la Patria en su soberanía, discutida entonces por las pretenciones de las potencias hegemónicas de la época y por el "cipayaje" interior, que criticaba al gobernante desde todos los ángulos posibles.
La soberanía para ese proyecto nacional, implicaba una mirada integral: custodia de los territorios propios, una economía nacional y la autoridad del poder legítimo existente.
Muchos de los “nacionales” se horrorizaron ante la decisión política de Rosas al enfrentar a las potencias. Es que existía en esas élites ilustradas un pensamiento que discriminaba a los jornaleros y a los mas humildes en general y los excluía del cuerpo político. Esta visión (que aún hoy subsiste) se apoyaba en el reconocimiento de desigualdades “naturales” existente entre los hombres. ¿Cómo nos vamos a enfrentar a la “civilización”?.
Rosas fue vencido militarmente pero su victoria política y diplomática fue absoluta, obteniendo las disculpas de los países agresores que creían poder navegar en cualquier río del mundo por el solo hecho de ser los mas fuertes.
En ese sentido simbólico, me alegra mucho la decisión de la CGT para movilizarse el 20 de Noviembre, sosteniendo lo hecho hasta el momento por el gobierno, deteniendo el clima destituyente y resistiendo la embestida de los grupos mediáticos concentrados, cuya desesperación por la pérdida futura de poder los ha vuelto demasiado irascibles y mentirosos.
Este 20 de Noviembre, no habrá cadenas ni río para cruzarlo, tampoco estarán los Ingleses prepotentes queriendo hacerlo a cualquier costo, pero sin duda, el espíritu de resistencia que ellas representaron, se hará presente en la Plaza de Mayo y sin darnos cuenta, la historia nos pondrá a cada uno en su lugar. Habrá quienes piensen que la Soberanía es una quimera patriotera y habrá otros que lucharán por ella en cada oportunidad en que se juegue. Eslabón por eslabón.
Comentarios
Ni punto de comparación.
Que raro no nombraste quien estuvo al mando de las tropas argentinas, el General Lucio Norberto Mansilla...