sábado, 3 de abril de 2010

¿LA DESAPARICION DE UNA HISTORIA EN COMUN?


La propuesta renovada de denominar el Anfiteatro Municipal y el Paseo Ecológico treslomense con los nombres de los dos desparecidos locales; Hugo Medrano y Carlos Corona se presenta justamente en momentos previos al Bicentenario de la Patria.


Y así como los miembros de la Primera Junta, fueron las cabezas visibles de la revolución y se instalaron como modelos a seguir por la historiografía liberal, asì como en el festejo del Centenario fue la clase dominante la que intentó apropiarse de la fecha, escondiendo todo aquello que "afeara" la celebración, frente a este Bicentenario, la situación es completamente distinta.


“Esa” historia de “criollos patriotas” y “revolucionarios abnegados” ya no tiene demasiado sentido a la luz de lo que significó después la construcción concreta de la Nación, con sus marginados incluidos.


Ese sentido de “patria”, aparece vacío para una buena porción de los Argentinos, porque se hace añicos ante una fecha demasiado dolorosa, una marca tan profunda que aún nos sigue interrogando.
El golpe cívico-militar de 1976, no fue “una dictadura más”, sino aquella que basó su accionar en la sistematización de sus prácticas, atacando a todos aquellos que pudieran poner en riesgo el nuevo modelo económico: apertura a las exportaciones, desindustrialización del país, minimización del reclamo obrero y quiebre del mercado interno.


¿Qué tiene esto que ver con el Bicentenario de la Patria?
Mucho, porque uno de los efectos mas profundos de esa dictadura militar, fue el quiebre del relato histórico abarcador, es decir, aquel relato nacional donde “todos los Argentinos unidos” podíamos tener una causa en común.


Lo explica muy bien el historiador Federico Lorenz, Coordinador del programa nacional “Educación y Memoria” del Ministerio de Educación, al decir en una nota publicada recientemente en la revista "El Monitor" : “Durante la dictadura, los militares en el poder definieron su actuación como una salvaguardia en nombre de la Patria y sus valores tradicionales, amenazados por la subversión marxista y apátrida. Es decir, había argentinos amantes del órden y respetuosos y que estaban dentro de una determinada historia; y otros que habían dejado de serlo y por ende habían sido exterminados. Tradicionalmente, las Fuerzas Armadas, sobre todo el Ejército, eran consideradas guardianas de los valores supuestamente esenciales de la nacionalidad argentina, y fue en su nombre que tomaron el poder en 1976. Durante su gobierno, hicieron un uso abusivo de la simbología patríotica, las fechas y los héroes nacionales.
En segundo término, se ha dado una curiosa dualidad: la disputa por la historia reciente-que es una lucha política-se hace apelando a visiones históricas que no tienen más punto de contacto que un brutal corte, el de la dictadura. Para una de esas visiones ^^hablar de historia^^ continúa siendo hablar de las guerras de Independencia y los héroes nacionales, mientras que hablar de la historia reciente es ^^hacer política^^, como si apelar a imágenes de grandezas pasadas, tan autocomplacientes como insuficientes, no fuera también hacerlo. Para la otra visión, interesada en reflexionar sobre la historia reciente, se banaliza ese pasado tradicional calificándolo de grandilocuente y funcional a la reivindicación tanto de la dictadura como de un órden social injusto que buscó perpetuarse, entre otras cosas, mediante la represión ilegal.
"


Dice Lorenz en el final: “La gran pregunta entonces continúa siendo si entre tantos argentinos que desaparecieron, la represión no hizo desparecer también la posibilidad de volver a pensar una historia nacional que sea de todos. "


El caso de los nombres de los dos desaparecidos, negados en el espacio público treslomense, hace pocos meses atrás, no es más que una muestra clara, de estos dos mundos históricos paralelos y fragmentados.
¿Se cerrará esta brecha?. ¿O el Bicentenario nos encontrará reivindicando a Cornelio Saavedra y Mariano Moreno, pero negando a todos los perseguidos de la patria?