jueves, 1 de abril de 2010

LA ESCOBA Y LA ALFOMBRA

La propuesta del ciudadano Claudio Adema (llamar con los nombres de los desaparecidos: Carlos Corona al paseo ecológico y Hugo Medrano al Anfiteatro de los treslomenses),merece cierta profundización que intentaré explicitar en un par de notas. Considero que este momento constituye, para la sociedad treslomense, un “cruce” especial entre diversas cuestiones que nos atraviesan como comunidad y que no debiera ser desaprovechado.




Comienzo diciendo que cuando la Argentina celebraba su CENTENARIO en 1910, la conmemoración intentó un balance exageradamente optimista del camino recorrido. Es que ese cumpleaños fue festejado desde una visión elitista, desde la clase políticamente dominante, reducida a sectores concentrados de la economía y la cultura, es decir, los mas beneficiados por el modelo de país agroexportador que se había forjado durante décadas: matando pueblos nativos, diezmando gauchos y ahora, explotando inmigrantes.


Así por ejemplo, el CENTENARIO fue festejado sin que el voto universal, secreto, masculino y obligatorio tuviera vigencia.


Sin embargo, fue imposible “barrer” bajo la alfombra otras realidades que la clase dirigente de entonces quiso ocultar: el injusto sistema de arriendo de tierras para el chacarero explotado, los infectos conventillos que amontonaban inhumanamente en pequeños cuartos a familias enteras, la ley de Residencia que permitía expulsar a los extranjeros “indeseables” que querían “subvertir el orden social", la resistencia y organización de los trabajadores anarquistas y socialistas, la protesta y demanda de participación del entonces revolucionario radicalismo entre otras.


La cuestión es que el CENTENARIO se fetejó de manera hipócrita. Por “arriba” las grandezas del Séptimo país del mundo, los “europeos de América Latina”; por “abajo” el estado de sitio, la persecución política e ideológica, la represión a los trabajadores y la negación del conflicto real e ideológico.


Esa Argentina oligárquica que se adueñó del CENTENARIO, mostraba ante el mundo, palacios públicos al estilo europeo, todos ellos construidos de apuro para la ocasión y además recibió de la agradecida Europa, una serie de Monumentos a manera de regalo: Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y varias naciones más dejaron su impronta en las avenidas mas pudientes de Buenos Aires. (La torre de los Ingleses en Retiro es uno de esos presentes)


El CENTENARIO fue entonces, un momento de puesta en escena de ese modelo de país, que no pudo evitar que las rajaduras del tejido social, fueran percibidas por los visitantes y aunque los monumentos, palacios, agasajos y discursos, nada dijeran acerca del conflicto, éste latía en las calles.


El escritor Ricardo Rojas, hablaba en ese contexto de la “Pedagogía de las estatuas”, o sea, la intención de mostrarse ante el mundo como relato magnífico de nación que cumplía años. Pero esa pedagogía no lograba trascender los límites de lo declamatorio. A modo de ejemplo, en 1910, la educación primaria llegaba solamente al 20% de la población. Otra vez, las dos caras.


¿Cuál será entonces, nuestra manera de festejar el BICENTENARIO?. En principio, sería saludable tener expectativas menos grandilocuentes, menos “másters” y más populares, con visiones mas abiertas y plurales de todas las identidades en juego: políticas, culturales, ideológicas, religiosas, económicas, reconociendo los aportes que todos los sectores de nuestra sociedad han hecho, sin homogeneización alguna, ni siquiera en el discurso.


¿Quiénes somos los Argentinos hoy? ¿Existe una idea compartida del país que queremos? ¿Qué cosas nos convocan-hoy 2010- a celebrar en común? ¿Qué deudas tenemos aún con la memoria colectiva? ¿Qué parte de nuestra historia reciente, aún es intentada ocultar o minimizar? ¿Cómo entendemos la idea de Nación, después del Terrorismo de Estado? ¿Qué sujetos sociales fueron los privilegiados y cuales los perseguidos? ¿Qué intereses defendía cada uno? ¿Qué agenda nueva vinculada a los derechos humanos de hoy nos permitirá avanzar hacia la justicia social?


El BICENTENARIO se acerca, se respira, no sólo como efeméride (efímero, de un día de duración), sino como revolución inconclusa, como albañilería colectiva de la nación a la que pertenecemos.


Y aquí estamos. En Tres Lomas, a principios de Abril de 2010, a escasos 55 días del 25 de Mayo.


Hay una propuesta concreta de denominar con el nombre de los dos desaparecidos treslomenses a lugares que no tienen nombre. ¿Qué haremos?.


Recordar significa “volver a pasar por el corazón”. Y es eso simplemente. Eso marcará la diferencia con la celebración de la centuria anterior. ¿Qué corazones están dispuestos a abrirse para privilegiar la memoria ?.








Ante esta propuesta: ¿Seremos capaces de hacerlo o nuestra clase dirigente local, al igual que en el CENTENARIO, volverá a usar la escoba y la alfombra?