lunes, 26 de julio de 2010

"SER PUTO, SER POBRE O SER EVA PERON"

La dieron ayer en el Canal Público: "Eva Perón", con la genial Esther Goris y libro de José Pablo Feimann.


Ayer la frase me sonó mas actual que nunca ; quizás porque la política ha vuelto a ocupar el centro de la escena en estos últimos tiempos o porque en definitiva no habrá discusión sobre los acontecimientos principales de la nación, sin referencia sobre el pasado.


La frase que pronuncia "Paco" Jamandreu, junto al lecho donde Evita lucha contra su enfermedad tiene contundencia en la Argentina de hoy, cobra sentido, un nuevo sentido, pero no tan nuevo para no poder ver las continuidades que la impregnan.


Y es en esta producción de sentidos que la lucha cotidiana también se desenvuelve. Todas las acciones que intentan ofrecer interpretaciones sobre el pasado lo hacen desde un sentido presente y por eso la lucha interpretativa sobre lo sucedido es siempre compleja y genera tensiones. Feinmann lo hace saber en su guión y quizás no fue "tal cual" lo de Jamandreu, pero...¡que importa¡


En definitiva, es el presente el que organiza el pasado e interviene sobre él. Eso sentí cuando el modisto de alta costura le hablaba a Evita.


"Paquito", tal como ella le decía- que era homosexual en los años 50- lloraba al pronunciarla.


Le dijo: "Sabe que pasa señora...ser puto, ser pobre o ser Eva Perón, en este país despiadado, es la misma cosa".


Jamandreu hablaba del machismo, de la oligarquìa , de los històricamente postergados y por supuesto, hablaba de su condición sexual, tan "vergonzante" en los inicios de aquella década y hablaba de Evita, que con su acción había despertado a los humildes y había hecho votar a las mujeres.


Y para mí que contextualicé en la realidad social Argentina de hoy, Paco Jamandreu hablaba, pura y exclusivamente del presente, solo que imagino, basado en los hechos que el gobierno de Cristina genera, un mejor desenlace para el movimiento nacional y popular, porque las cosas no son inmutables, no están aquí desde el comienzo de los tiempos, no son construcciones inalterables, son fundamentalmente construcciones posibles con acción política, norte ideológico y masa crítica que respalde. Así vamos andando.


A 58 años de la muerte de Evita, su accionar revolucionario-que despertaba frases como las de Jamandreu- sigue aireando la mística necesaria para sostener un proceso como el que hoy vivimos. Ella era así, creía en su causa y quería los cambios justos : ese era su poder y por eso trasciende.