miércoles, 13 de octubre de 2010

LA MINA Y LOS MINEROS: "UNA MUELA CARIADA"


















¿Cómo no entender la presencia de Evo Morales junto a Sebastián Piñera?
No sé si hubiera sido al revés, es decir, si el accidente en la mina “del diablo” hubiera sucedido en Bolivia…¿estaría don Sebastián y su sonrisa demasiado blanca junto al presidente cocalero?. Especulaciones, nada más.


A partir de ahora me ayuda Eduardo Galeano y su inmensa obra: “Las Venas Abiertas de América Latina”, cuando decía en los 70 lo siguiente:

“Hace poco menos de un siglo, un hombre medio muerto de hambre peleaba contra las rocas en medio de las desolaciones del altiplano de Bolivia. La dinamita estalló. Cuando él se acercó a recoger los pedazos de piedra triturados por la explosión, quedó deslumbrado.
Tenía en las manos, trozos fulgurantes de la veta de estaño más rica del mundo.

Al amanecer del día siguiente, montó a caballo rumbo a Huanuni. El análisis de las muestras confirmó el valor del hallazgo. El estaño podía marchar directamente de la veta al puerto, sin necesidad de sufrir ningún proceso de concentración.

Aquel hombre se convirtió en el rey del estaño, y cuando murió, la revista Fortune afirmó que era uno de los diez multimillonarios mas multimillonarios del planeta. Se llamaba Simón Patiño. Desde Europa, durante muchos años alzó y derribó a los presidentes y a los ministros de Bolivia, planificó el hambre de los obreros y organizó sus matanzas, ramificó y extendió su fortuna personal: Bolivia era un país que existía a su servicio.

A partir de las jornadas revolucionarias de abril de 1952, Bolivia nacionalizó el estaño. Pero ya para entonces, aquellas minas riquísimas se habían vuelto pobres. En el cerro Juan del Valle, donde Patiño había descubierto el fabuloso filón, la ley del estaño se ha reducido ciento veinte veces. De las 156 mil toneladas de roca que salen mensualmente por las bocaminas sólo se recuperan cuatrocientas.

Las peforaciones ya suman, en kilómetros, una distancia dos veces mayor que la que separa a la mina de la ciudad de La Paz: el cerro es, por dentro, un hormiguero agujereado por infinitas galerías, pasadizos, túneles y chimeneas. Va camino de convertirse en una cáscara vacía. Cada año pierde un poco más de altura, y el lento derrumbamiento le va carcomiendo la cresta: parece, de lejos, una muela cariada”

Es Bolivia, es cierto, pero cuánto en común tienen los relatos. Hablo de la extracción sin anestesia que históricamente sufrió “ese Chile cobre y mineral”.
El mismo Chile que en 1970 intentaba a través de Salvador Allende, tomar en sus manos la verdadera soberanía económica, era atacado casi desembozadamente por los mismos que hoy construyeron la “cápsula” en la que “trabajó la NASA”. En aquella oportunidad fue la CIA la que trabajó contra el proyecto socialista (todas siglas representativas de un país con capitalismo voraz que jamás perdonó a sus hermanos del continente)



Es bueno que la ayuda haya existido , la vida de los hombres del socavón está primero, pero el acontecimiento mediático, el “milagro” a pura ciencia que hemos presenciado, no debe hacernos perder la memoria, porfiadamente anclada en el tiempo, tratando al recurso de la misma forma que trata a los hombres: salvajemente. Tanto en Bolivia como en Chile.

Evo no visitó el lugar por el minero boliviano Mamani, sino por todos los mineros explotados del continente, los que año a año mueren a corta edad, con sus pulmones podridos y sus bolsillos vacíos. "Las fuentes subterráneas del poder", así se llama el capítulo de Galeano, donde habla de la cuestión mineral en América Latina y el rol de los Estados Unidos.

Prometo compartir algunos otros párrafos, porque sin contexto histórico, lo que debiera ser una catástrofe construida a lo largo de los siglos de mal trato y explotación, deviene solo en "milagro" salvador.