lunes, 6 de junio de 2011

LA HISTORIA SOCIAL




























Las ví casi juntas. La primera este último jueves, con un dvd comprado en Plaza Italia en la Ciudad de La Plata, en la hermosa feria de los días domingo. Allí adquirí "Belgrano" con Pablo Rago y Etcharry haciendo de San Martín.





La otra se llama "Revolución. El cruce de los Andes" con Rodrigo de la Serna y pude verla en el Cine Italiano de Salliqueló este sábado, junto a unas escasas 50 personas.





Ambas me gustaron por la profunda muestra de humanidad que los "héroes" de la Patria rara vez mostraban.





Recuerdo en mi época de Secundario, la película "El Santo de la Espada", filmada por Leopoldo Torre Nilson, donde Alfredo Alcón saludaba casi con un apretón de manos a su mujer antes de encarar la campaña de los Andes. Nos llevaron a todos y allí aplaudimos las batallas y triunfos de un San Martín que no alcanzó a despeinarse.





Era la "Didáctica de los Próceres o de la Gran Nación", propuesta y afianzada a fines del siglo XIX y hasta bien entrado el Siglo XX, intentando "Argentinizar" a los inmigrantes que habían llegado de manera aluvional a nuestro país: una única mirada, un único discurso, una historia del bronce, de grandes paisajes y riquezas, de Constitución y preámbulo repetido.





Esa didáctica se agotó y la ciudadanía que hoy buscamos es distinta, alumnos críticos, con posición y argumentos, capaces de participar comprometidamente en la sociedad donde viven, con multiples perspectivas para analizar la realidad presente y pasada.





Para esto no sirve la historia de unos pocos, no sirve una historia del bronce. Esa historia tiene un fuerte componente de exclusión. Es lo mismo que decir: No te esfuerces, la historia no la hacés vos, sino los elegidos.





La historia es profundamente social, hecha por la gente y los líderes en cada momento, sus intérpretes mas acabados: por eso deben tener necesariamente contradicciones y temores, corajes y traiciones.





Pues bien, tanto "Belgrano" como "Revolución" llenan el alma de humanidad.





Allí está Belgrano rugiendo furioso porque el gobierno central no le manda un mango, ni siquiera comida, está jugado en su convencimiento, desafiante, incluso solo, protestón y desafiante, amante fatal, enfermo de sífilis, abrazando indios y jugando al ajedrez con un sargento negro.






Y el General San Martín, con Rodigo de la Serna, aparece hablando en "godo", armando un ejército sin donación de joyas de las damas, sino desde abajo, con el trabajo de tejedoras cuyanas, se lo ve desesperado por coordinar el cruce y meterle información falsa a los que esperan en Chile, allí se hinca de rodillas tomandose la cabeza cuando no llegan las columnas que pasaron por distintos pasos y él no puede coordinarlas.






Y un encuentro en la posta de Yatasto imperdible: los dos tipos están muy enfermos, jodidos diríamos. Charlan. Belgrano le aconseja unguentos diversos, hechos por los nativos, San Martín protesta por el olor que tienen pero acepta frotarse el pecho. Belgrano reconoce sus errores de las batallas perdidas, San Martín le dice que lo necesita, que ha leído sus escritos, que la verdadera lucha no está solo en las espadas, sino en empuñar ideas. Hablan sobre la edad de sus mujeres: 15 la del Santo de la Espada, 16 la del Creador de la Bandera. Muy bueno.






Las dos películas son un gran aporte para invitar a los chicos a formar parte de la historia, es una gran oportunidad para las escuelas y estaría bueno que el gobierno las pudiera ofrecer como material didáctico. Y verlas con los chicos, con una buena introducción y un intercambio rico, utilizando la "pausa" para charlar de esa historia y también de ésta historia, la de hoy.





Para ser justos, hay otra, filmada mucho tiempo antes, también muy buena. Es con Rubén Stella haciendo de San Martín. Está pasando una temporada en Córdoba por sus problemas pulmonares, atendido por una esclava y viendo las miserias humanas que lo rodean de ricos y poderosos.





El afiebrado, va y viene en sueños, entre su pasado español y su futuro como estratega en el cruce. Esa se llama "El General y la fiebre".




1 comentario:

Daniel Mancuso dijo...

muy bueno el análisis y los recuerdos... también está la producción de paka paka para los chicos (zamba en el cabildo) sobre la historia nuestra, abrazo