domingo, 4 de diciembre de 2011

EL NUEVO MAPA DE LA UNIDAD



























Fue la sensación de vivir un momento histórico.




La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños , reunión de parto realizada en Caracas tuvo condimentos que les dieron carácter estratégico, aunque posible solo en esta coyuntura.




Disfruté mucho los discursos de Evo Morales defendiendo el Estado Plurinacional Boliviano y marcando en el "lomo" al imperialismo yanqui en América Latina; el carraspeado pero impecable Mujica en un ida y vuelta con el exitoso encuentro y la necesidad de generar masa crítica organizada en cada uno de los países, para aguantar el sogazo, porque de no ser así, al imperialismo "no se le mueve un párpado".




Y Daniel Ortega, este revolucionario Nicaraguense, Sandinista, que en los 90 supo surfear la ola neoliberal y hacerse fuerte para la disputa democrática, denunciando al senado norteamericano que instaló la idea de "el fraude" para explicar el 62,6 % de votos que logró su agrupación política.




Y por supuesto, las perlitas que Chavez deslizaba entre discurso y discurso, su memoria al servicio de los héroes y luchadores de toda Latinoamerica y el Caribe y el manejo de los números de cada economía nacional, lo colocan en un peldaño diferente al resto.




Por supuesto que me parecieron mas liberales y livianos, los discursos de los presidentes Chileno, Mexicano y Colombiano (al fin de cuentas es un "eje" mas light en este armado), pero estuvieron allí y este no es un dato menor.




Verlos , frente a frente, desnundando sus "nudos" nacionales a consideración de todos, orgullosos de pertenecer a una comunidad de 600 millones de habitantes, pensando en la patria grande, en esa que no quiere seguir a espaldas de sus hermanos ni siendo funcional a los intereses del país del norte, fue emocionante.




Y se permitieron sus ideas al calor de las intervenciones, consensuadas o no, en cada discurso aparecían : "Imaginense un banco para el Sur" decía Chavez, en tanto Daniel Ortega proponía "un pasaporte único para los jóvenes estudiantes de todos nuestros países".




Fue de alto contenido político para el mundo entero, aunque minimizado por los poderosos del norte a los que no les conviene este "puño cerrado", que es sinónimo de toma de conciencia del potencial de una unidad construida pacientemente.





Fue de alto contenido ideológico, permitiendo que cada discurso "transpirara" los valores que lo sustentan, sin posibilidad de confusiones, cada mandatario se pareció mucho a lo que realmente es y representa.




Fue de alto contenido simbólico, no solo por la parafernalia de colores y presencia tecnológica que el presidente Chavez decidió como matriz, sino porque verlos a todos allí, escuchándose atentamente, tomando nota de los pensamientos materializados en gobiernos concretos, no dejó, a mi criterio ninguna posibilidad de indiferencia.







El símbolo de esa América Latina y Caribeña sin Estados Unidos y Canadá, arrancada de allí, mostraba en el mapa, con México y toda Centroamérica casi desgarradas, un enorme bloque del sur que tracciona, sin presencia del otro ya consolidado en el norte. Somos otra cosa se leía en la cartografía presentada a las cámaras del mundo.




Los presidentes ya no serán los mismos, porque no habrá negociación bilateral de sus cancillerías que se parezca siquiera a lo ocurrido en estos días. Una conciencia nueva, de convivencia profunda y de ponerse en lugar del otro, permitirá que una América postergada se adueñe de su destino definitivamente. El lema no pudo estar mejor elegido: "El camino de nuestros Libertadores."