domingo, 5 de febrero de 2012

CONVERSAR CON LAS FOTOS: Un idioma posible























El viernes 3 de Febrero, organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Tres Lomas, en el marco de la celebración de los 106 años de fundación de nuestro pueblo, dio comienzo la muestra fotográfica llamada "106 años-106 fotos", presentada en el hall del Cine Teatro Español.


La fotografía como documento social y por lo tanto histórico tiene mucho por decir, solo hay que conocer su idioma (no necesariamente el estético).


Muchas fotos retrataron la estación de ferrocarril, donde los treslomenses se reconocen en sus orígenes, las señales, los cambios de vía, el embarcadero, el monte de la estación, los maquinistas en una locomotora, las damajuanas recién llegadas en el andén esperando vaya a saber que cosa.



Y muchas otras: La Sociedad Cosmopolita, la Sociedad Española, el Prado de los Italianos, la Sociedad Arebe, la Herrería Pocchiola, la Metalúrgica, el primer lechero, el primer autobús, las tiendas, las colas para comprar querosene, la ex fonda de los Milano, la Casa Balbín, la Bicicletería González, el Hotel La Balear, la primera pileta de natación de carácter público ubicada en Mitre al 500, las carreras de autos, una atajada formidable de "Tito" Zuesnabar, la Banda de Música de don Jaime Riera, las orquestas, un desfile de comienzos del siglo XX, la sede del primer Partido Justicialista celebrando un triunfo, el viejo palco glorieta de la plaza, el buzón y un niño enviando una carta, el Matadero Municipal, los mas diversos personajes y las mas recientes marchas por "Pocho" pidiendo justicia, todas ellas tuvieron un lugar en esta primera entrega.



Me acercaba a las fotos, miraba lo que se mostraba y pasaba a la siguiente, hasta que en una de ellas, dos personas al lado mío comienzan a comentarla, a ponerle palabras, de alguna manera sentí que la ponían en movimiento, la foto se hacía película.



Una imágen tiene dos niveles de análisis. Uno es el denotativo, es decir lo que la foto muestra, es simplemente la información de "esa" porción de la realidad. Se responden fácilmente preguntas como el que y el quien, pero se complica con los Donde y los Porque.




Es que este es un segundo nivel para mirar una foto, el connotativo, donde allí hay que ver lo que aparentemente no está. Aquí es donde la foto puede ponerse en movimiento, aquí hay que empezar a imaginar e interpretar y las explicaciones-siempre diversas- fluyan, otorgando un sentido a lo que se está viendo, aparece el contexto.



Estaba claro, a medida que escuchaba a los que "comentaban" que una misma imágen siempre sugiere diferentes cosas a cada individuo y eso depende también, de la vinculación que esa persona tenga con el mundo y la sociedad actual, de sus valores, no solo de sus conocimientos o memoria, entran en juego sus emociones, sus sentimientos, sus experiencias de vida, su militancia.




Una foto se interpreta, no solo se describe y esa interpretación es la que la moviliza la cabeza del que mira. Es ubicar el tiempo y el lugar e intentar un porque y esto no se logra a un simple "golpe de vista", no se capta de inmediato, necesita ser inducido y es mucho mejor si se lo hace entre varios.


Es que la significación única no existe, las personas piensan distinto y recuerdan distinto, por lo tanto hay que hablar en plural: las significaciones son siempre elaboradas por varios. Mostrar el mensaje que no se ve, es lo que la gente hace al comentar la foto histórica.


Allí, las "damajuanas en el andén" fueron algo mas que eso, porque escuché la explicación de la estación de ferrocarril como un mundo de vida, de intercambio comercial, productivo, económico, pero también de un espacio social muy rico, de un lugar al que llegaban los diarios y revistas, de la "vuelta del perro" donde las parejas se enamoraban cruzándose en el andén, de las miradas furtivas entre pasajeros y paseantes. Allí las damajuanas "descorcharon" en otra cosa y casi fueron una excusa para explicar el "puerto seco" de nuestra Estación en los comienzos.




Hay que intentar primero que sean las imágenes las que "nos hablen", porque no son precisamente textos escritos, pero tienen muco que decir como documento social.




Y la sorpresa es que lo que parece simple (esa imágen de damajuanas en el anden) se vuelve complejo y esto esta bueno, porque la complejidad ha formado parte del mundo en todas las sociedades, también en los comienzos de Tres Lomas.


No darles la oportunidad de que nos hablen y no entrenar los ojos para mirar alejándonos de lo obvio, es apresurar el proceso, es quedarnos solo con lo primero que se ve y nada más.


Si uno mira curiosamente, si uno conversa con ellas y aprende su idioma, si escuchamos lo que los demás interpretan, se evitan los aniñamientos de la historia y las lógicas armónicas, típicas de nuestros pueblos, se hace añicos.


No hay explicaciones simples, porque siempre aparecerán las tensiones y conflictos, los problemas a resolver. ¿Qué problemas resolvería ese primer autobús? ¿Quiénes viajaban en él y a dónde? ¿Por qué en décadas atrás podíamos tener talleres e industrias con empleados y pleno empleo como la Herrería Pocchiola y la Metalúrgica Tres Lomas? ¿Qué nos dicen esos rostros sonrientes de los trabajadores? ¿Por qué cerraron? ¿Cuándo cerraron? Todo esto "no está" en la foto, pero debe estar, solo hay que escucharla


En la muestra sentí que las imágenes tienen poder y que siempre aceptan miradas diferentes, problemáticas. La fotografía de Josefa Santos "La Mozona". ¿Es sólo una mujer sentada con sus hijos?. Está allí, vestida de negro, con rodete. ¿Cómo es que en una sociedad machista como la de principios del XX tuvo un rol tran protagónico en una huelga anarquista nacida en la misma estación ferroviaria?



Luego de ver todo, creo que el dicho "una imágen vale más que mil palabras" es aplicable pero parcialmente cierto, porque en muchas de esas fotos que la gente del pueblo presentó, son las palabras las que deben acudir en nuestro auxilio.



Equilibrio. No hay que encerrarlas entre palabras tan rápido, ni abandonarlas a su suerte con el mas puro silencio contemplativo. Dejemos que ellas intenten hablarnos, no las encarcelemos, invitemoslas a moverse, para que en ese vaiven nos cuenten una historia cargada de sentidos, transpiren lo guardado y apuesten al futuro.



Sara, mi hija, presentó una foto, fue elegida entre las 106 que integran la muestra . Es el rostro de Pocho en su graffiti que sigue pidiendo justicia y también hay un niño. Ella me dió su explicación. Usted podrá encontrar la suya. Converse con ella. Es la que ilustra la nota.

2 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Deberíamos de hacerlo más a menudo. Al menos, los que le damos vida, ya que ellas nos dan ilusión.
Un abrazo

MARIO BARRIO dijo...

Muy buena tu columna en la radio. Excelente la foto de Sara. Felicitaciones.