domingo, 29 de julio de 2012

EL RODETE




Durante el año 2011, realicé, invitado por la Inspectora Jefe de la Región 16,  Profesora Elisabeth Coronel, un curso en la misma Dirección de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.

El curso llevaba por nombre general: “El Peronismo Clásico” y fueron varias jornadas durante todo un año, que abordaron temáticas tales como la salud, la vivienda, la acción social y otras, durante ese período que las jóvenes generaciones no conocen en profundidad, mas ensimismadas por el fenómeno de los 70, el del “león hervívoro” que volvió intentando encarrilar a un país, demasiado fraccionado por la violencia.

El curso fue muy bueno, cada intervención de los compañeros disertantes era un viaje que reivindicaba aquella experiencia (bonapartista dirán algunos que simplifican en la idea de liderazgo carismático lo sucedido).

El nuevo billete de cien pesos que Cristina Fernández de Kirchner acaba de habilitar, con la eterna imagen de Eva Perón, la gran socia-opositora al mismo general, hasta el punto de hacerle saber que estaba dispuesta a ir siempre mas allá en la defensa de los trabajadores y humildes de la patria. Ese billete provocó el recuerdo de lo aprendido en el curso.

Se la ve a Evita, hermosa, con su clásico rodete y ese rodete retrotrajo al curso, cuando una compañera arquitecta, nos mostraba en una pantalla gigante, como “Ciudad Evita” había tomado la forma de la cabeza y el rodete de la abanderada de los humildes. 

Nos mostraba como las casas no eran precarias, sino muy dignas, tipo chalet, con centros comunitarios, bibliotecas, centros deportivos,  lugares de encuentro. Es decir, barrios que no eran “dormideros”, sino diseñados de forma tal que el encuentro, la participación y la organización ocuparan un lugar, precisamente  el lugar del “rodete”.

Lo mismo sucedió en mi distrito, cuando se construyó la colonia, llamada popularmente “17 de Octubre”. De allí no solo salieron 71 lotes que contemplaban la unidad económica de 200 hectáreas, sino también un centro comunitario con destino a club y escuela de 50 hectáreas. Este era, si se quiere, “ese rodete”, el entremezclado del pelo, donde los chacareros se juntaban y lo trabajaban juntos en beneficio de todos: del club y de la escuela. Varios tractores y arados, trabajando juntos, constituyen una fotografía de aquella concepción que en 1980, la dictadura dio por tierra, cuando sacó a la venta “privada e individualista” aquello que había sido pensado “público y colectivo”.

Esa Eva del billete, la que reemplaza a Roca, el genocida de las campañas al desierto, lo reemplaza no solo con su simbología: una oligárquica, la otra popular. Lo hace también en el mandato hacia el futuro: uno posando con sus generales asesinos de pueblos nativos, repartidores de tierras a los poderosos, dueños de estancias regadas con sangre de gauchos, quejosos siempre de ceder en su posición de privilegio ; la otra en cambio mas simple, de perfil, con su rodete, con su “barrio” a cuestas, dueña de su bastardía convertida en potencia hacia el futuro.

Ciudad Evita está ubicada en el Gran Buenos Aires, albergando unas 15.000 viviendas. Cada una, individualmente es una vivienda digna, pero su grandeza estriba en su significado final: una cabeza perfecta, un rodete popular y lo que lamentablemente no se puede ver pero si percibir: un alma “encendida” por la lucha a favor de los mas humildes. 

Bienvenida hermosa Evita a los billetes: no es el precio lo que te define, sino tu inmenso valor como mujer política de la causa nacional y popular. 

Por eso uno de los billetes siempre tendrá mayor valor que el otro, aunque el mismo precio. Uno siempre comprará más que otro, justamente aquello  que no se oferta en el mercado.