jueves, 13 de septiembre de 2012

MARIANO MORENO Y alfredo leuco

Las 15 y volviendo del trabajo, ruta y radio "Continental". Leuco. En pipa estoicamente lo consumí. Generalmente se las rebusca, mezclando algunos remates de frases con el aderezo de su tonito cordobés que  utiliza buscando "profundidad".

Generalmente navega en superficie y al decir popular, un charco puede parecer hondo, pero está mugriento nomás, se lo pasa al tranco. Eso es lo que sucede cuando lo escucho a Leuco, es sentido común puro, con tomillo y algunas otras hierbas cordobesas.

Pero la columna de hoy fue paupérrima, ni el tonito lo salvaba. La titulo: "Sarmiento y Cristina" y a partir de ese tìtulo,  intentó pegarle a la presidenta por el comentario que  hizo acerca de un libro reciente sobre Domingo Faustino Sarmiento, llamado "Sarmiento periodista. El caudillo de la pluma" y que Cristina-así lo dijo-hubiera llamado "Sarmiento militante", donde me parece la mirada se amplia, porque cuando al Sanjuanino no le funcionaba la pluma, ni la palabra-y fueron muchas veces-lo hacía finalmente con la espada.

Me gustó verla a la presi con el librito, sin importar el autor, el texto marcado en algunas páginas y el comentario político preciso, que entremezcla el pasado con el presente, acerca de que el liberal Sarmiento había mandado a cerrar a dos diarios de su época: La Nación y La Razón.

En un ataque de revisionismo histórico, Leuco explicaba que no significaban lo mismo, esos diarios en aquella época que en esta y para explicitarlo deslizó algo así: "los diarios de antes eran para pocos, por eso explicitaban los intereses ideológicos de la época, quedando la verdad oculta y los periodistas no deben alejarse del altar de la verdad".

Fue la peor defensa que escuché hace mucho tiempo. ¿O acaso no habla tambièn del presente?. La columna fue cortita, no había mucho más, siendo que el Sarmiento militante fue por parte de Crisitina,  una interesante propuesta para analizar. Pero se ve que allì no le convenìa, porque lo que en el fondo hay que discutir es para quien militaba Sarmiento, para que modelo de paìs, que lugar ocupaban los pueblos nativos, los gauchos, los mestizos, los inmigrantes y la clase dominante.

Leuco se quedó en el cierre de La Nación y La Razón y en su intento, pareció perder la última y alejarse de la primera. Irrazonable columna en una nación que ha dado pasos concretos para consolidarse en una línea, eso sì, lejana a la editorial histórica del diario.

Yo le aconsejarìa al columnista que en estas comparaciones osadas, no se prive de nada y pensara una titulada: MARIANO MORENO Y alfredo leuco. Para allì sì ver los ardores revolucionarios por un lado y solo "su tonito" del otro, conservador y falsamente consensuador (le encantan los grises al Gandalf de Fernando Bravo).

Mariano Moreno en solo algunos meses escribe el Plan de Operaciones (que no es otra cosa que un plan de gobierno) que horrorizarìa al pacifista cordobès; Organiza un club secreto de jòvenes discìpulos suyos, que luego se convertiràn en la Sociedad Patrìotica; Ahoga y reprime los primeros intentos contrarrevolucionarios; Organiza las expediciones al Alto Perù y al Paraguay. Y finalmente, lo que a Leuco le vendrìa bien leer, especialmente sus primeros números : Crea la Gaceta un 7 de Junio, por eso celebramos el dìa del periodista. La crea como òrgano de difusiòn de la Revoluciòn. Gandalf no habrìa escrito una lìnea y hubiera estado bien.

Hoy no estamos ante una revolución, sí frente a un gobierno que intenta una salida nacional y popular, que todavía pulsea con corporaciones implacables, encarnado por una líder clara y comprometida, proceso que debe ser defendido, profundizado y ampliadas sus bases electorales y organizativas.

Y Leuco seguía con las "ironías de Cristina" porque había mandado a Macri a leer el libro de las censuras "liberales".

"Hizo falta tanta agua para apagar tanto fuego", se atribuye la frase a Saavedra, enterado de la dudosa muerte en alta mar de Mariano Moreno.

Leuco en cambio se ahogó en su propia saliva. Ni una gota más hizo falta.