martes, 4 de septiembre de 2012

MENDOZA Y ROL DE LA UNIVERSIDAD: "EL CHASQUIDO DEL LATIGO"


Continúo con el "Manifiesto Liminar" de 1918, aquel que en su texto dejaba en claro la necesidad de un cambio en la concepciòn del rol universitario, no apartado de los problemas reales de la patria, sino como una respuesta a ellos.
Decía ente otras cuestiones: "Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos-y lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así, fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocràtico"

Es un manifiesto que retumbó en toda América Latina, desde Córdoba donde comenzó la chispa. Y hoy los chicos se están reuniendo-el último en Mendoza-no ya para que ingresen aquellos sectores que no podían hacerlo, pero sí, para poner la universidad al servicio de la causa nacional.

Y mas adelante, hablando de la autoridad pedagógica, que necesariamente se construye: "Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa que cabe en uninstituto de ciencia es la del que escucha una verdad ola del que experimenta para crearla o comprobarla"

Pues bien, ahora tampoco hay silencio, todo está en debate: la economía, la política ,la cultura,  la ideología, los medios de comunicación, la militancia, la organización y no habrá ya chasquido de látigo que imponga un órden de los cementerios. Es vida lo que los jóvenes que fueron a Mendoza emanaron en sus participaciones y también en sus escuchas atentas.

La derecha con olor a bosta de vaca- o aceite sojero de tercera, en términos de hoy- acusa la militancia en las escuelas y eso involucra a los universitarios, que deben salir preparados para profundizar este intercambio, sin banderas partidocráticas, pero cargados de proyectos nacionales y populares. Esto es lo que molesta, no el nombre de un hombre leal en términos del peronismo clásico: Cámpora.

Dice el Manifiesto Liminar de 1918: "Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sabgrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heróico de la juventud. El sacrificio es nuestro mayor estímulo, la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son- y dolorosas- de todo el continenete. La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca enla elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros."

Sin forzar la historia, sin acorralar el presente, los textos de la reforma, pese al cambio de los tiempos (casi 100 años separan aquella gesta de este momento), es innegable que se conserva lo escencial. El encuentro en Mendoza, con jóvenes de todo el país, es uno más en el intento de dar respuestas al vaciamiento de años, en el momento exacto de la actualidad, es el que permite abrir puertas, sin cerrar ninguna, creyendo en las mayorías, sin abdicar de la voluntad y descansando en la organización para las luchas futuras.

Serán duras, porque los privilegiados no quieren ceder un solo tranco. Y nosotros queremos darlo, aunque pisemos algunos callos en el intento.