sábado, 18 de mayo de 2013

"LA MISERIA PLANIFICADA"

La muerte de Jorge Rafael Videla debe ser pensada en toda su complejidad. No solo ha fallecido el máximo responsable del Terrorismo de Estado y sus secuelas horrendas en la Argentina, sino el hombre que junto a toda una generación de militares, abrevó en la metodología Francesa en Argelia y en la Escuela de las Amèricas, para cambiar la hipòtesis de conflicto de nuestras fuerzas armadas: el enemigo sería desde mucho antes de 1976 en "subversivo" de adentro y las fronteras el gran campo de concentración que fue la Argentina de esos años. De echo, nuestras fuerzas armadas estuvieron mucho mejor preparados para sacar información-vía tortura-a un militante popular que para enfrentar a un mercenario inglés en Malvinas.

Pero, tambièn la muerte del genocida, debe servirnos para pensar en las relaciones con el modelo de país que vía Martinez de Hoz y su "apertura" económica, comenzaron a minar el terreno sobre el cual otro paradigma se había  construido: el de un país con mercado interno fuerte, con sueldos dignos para los trabajadores, con industria que complementaba el modelo de exportación de materias primas, con organización popular y derechos sociales.

En realidad, la dictadura debe ser repensada en la forma en que la visualizamos: Constituye con sus terrores, el intento en que la oligarquía-terrateniente y de la otra-encontró para poner freno definitivo al movimiento político que planteó un paradigma diferente en la Argentina, un reparto de la riqueza equitativo y la justicia social como núcleo del modelo.

La carta a la junta de Rodolfo Walsh del 24 de Marzo de 1977, debiera a mi criterio-casi como un ejercicio - comenzar a leerse de atràs para adelante, porque en el avance del texto, aparece lúcida como pocas esta explicación. Sólo así podrá crecer nuestra conciencia acerca de ese momento histórico y también del que hoy estamos viviendo.

De no relacionar el modelo neoliberal con la represión y la derrota cultural obtenida en los 90, será muy difícil visualizarlo hoy, en el aquí y ahora.

¿Cuántos Argentinos que hoy condenan al genocida Videla, que murió en una cárcel común, son capaces de entrelazar los complejos hilos históricos que muestran la continuidad de los poderes económicos, mediáticos, etc, establecidos al calor de la represión feroz, de la muerte, la desaparición y la apropiación de bebés? ¿Cuàntos son los que ven con claridad que si bien la "cárcel común" es lo deseable en un estado de derecho, otros aún rien en la impunidad de sus riquezas, se desayunan con desprecio hacia el pueblo y resisten hasta la verguenza cualquier avance popular? ¿Cuántos de los que condenan a Videla hoy, no hacen lo mismo en la actualidad con idénticos  poderes que lo entronaron?

Demonos entonces una lección histórica como pocas, superadora de "Operación Masacre" y los fusilamientos del 55/56 y de "Quien mató a Rosendo" y la traición de un sindicalismo con Perón Exiliado. Superadora porque la escribe solo un año después del golpe del 76 y aún así, aunque aturdido por los dolores propios y ajenos, tiene el rigor científico y la pasión militante que toda denuncia que se precie debe tener:

Dice Walsh refiriendose a la economìa :

" Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.


En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13

Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".

Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.

6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".

Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.”

Como vemos, la historia una vez mas nos habla, esta vez de la mano de una pluma valiente y asombrosa. El viejo perro Videla está muerto y sepultado, el estado nacional sigue intentando legitimarse, las clases medias aún están confundidas, las oligarquías de turno son concientes de la cizaña sembrada, las corporaciones se defienden y los mas ricos, pueden hoy renegar del muerto en la càrcel comùn , quejarse del gobierno y en secreto, muy en secreto, destapar el mejor champaña y de un trago brindar por las zonceras que aún los siguen protegiendo. Hay mucho por hacer.