jueves, 11 de septiembre de 2014

CRISTINA IMPAGABLE

 


Un placer escuchar a Cristina anoche en la Cena de la Industria desde Tecnópolis. Con una claridad propia del que habla desde el convencimiento y con el condimento discursivo preciso, conmovió en su mensaje de búsqueda de la burguesía nacional entre esos 2900 empresarios que la escuchaban.

En varios pasajes la interpeló, al estilo del primer Perón, mostrando que el estado puede favorecer las condiciones con su intervención, pero que será en definitiva el empresariado quien deba invertir en el circuito virtuoso del mercado interno: valor agregado, buenos salarios, compra de los productos industriales, etc.
Algunas frases fueron memorables y aunque no las recuerdo exactamente intento el sentido que buscó al pronunciarlas.

Una de ellas marcó la cancha entre el final de su gobierno y las políticas de estado. Dijo que a ella le quedan 1 año y algunos meses de gobierno, pero a los que allí estaban presentes, "a ustedes, a sus hijos y a sus nietos" les queda toda la vida, por eso "no se equivoquen, no se dejen engañar, que no les mientan". Me pareció una problematización exacta que toda burguesía que se precie de nacional debe plantearse.

Brillante con los ejemplos de la industria automotriz, las autopartes, YPF, las filminas presentadas incontestables desde donde se las pueda analizar.

Allì, a la luz mesas crepusculares, la presidenta, tenaz como pocos presidentes (en eso se le parece mucho a Peròn) desgranó un discurso sin desperdicios, donde la política siempre estuvo como la gran protagonistas y recién después de otorgar "sentido político", ahondaba en las cuestiones económicas más técnicas y concretas.

Otra cuestión que me pareció de suma importancia fue la invitación a que la oposición polìtica sea de calidad. Un país necesita gobiernos que tengan claridad en lo que buscan y también opositores que hagan lo mismo. Me gustó porque la invitación fue otra vez a la política. Estaba diciendo que la agenda debe ser fijada por quienes aspiran a conducir el país y no por las corporaciones.

En fin, la madre de todas las batallas, puesta en común ante tipos con caras de pocos amigos, pero que en determinados momentos, por la contundencia de lo que escuchaban, por convencimiento o por conveniencia, aplaudían con ganas los conceptos que poco a poco, la presidenta presentaba ante su audiencia.

Una "actuación" dirán los que buscarán siempre en recetas ajenas la solución a nuestros problemas.

Una entrega ejemplar a la causa nacional y popular, hablando sin demagogia, ante quienes tienen el deber, por ser quienes pueden cambiar el rumbo de nuestra historia, los actores sociales y económicos de los tiempos por venir.

El estado estaba allì, la administadora de turno tambièn, luminosa en ideas y figura.

La gran pregunta es si la burguesía nacional estaba allí sentada. Y si estaba...¿se pondrà de piè para profundizar el proyecto?.

Son las dudas que también la gran presidenta tenía anoche. Y comparto sus dudas y tambièn su genial potencia para regalar optimismo. Encrucijada que puede ser señalada, pero cuyos meandros deben ser transitados por los empresarios. Eso les dijo.