domingo, 8 de marzo de 2015

LOS JOVENES AUSENTES


La fiesta local por el Día Internacional de la Mujer necesita ser reformulada.  Fui porque mi compañera había sido elegida para representar a una de las instituciones treslomenses, no sin antes haber debatido el acontecimiento.

Dejo señalados algunos detalles menores totalmente disculpables: faltaban nombres en la hoja de las mujeres y las instituciones a las que representaban, había dos desprolijos tachones de corrector que daban cuenta, a la tercer raspada de los nombres quitados (¿Quién sabe porque?). ¿Hubiera costado mucho hacer de nuevo esas tarjetas.  ¡Ah¡. ¿Y los partidos políticos, no tienen mujeres para designar?. ¿O no fueron invitados para no “contaminar una fiesta despolitizada”?

Acustica pésima que nunca se arregla porque hay que invertir (no gastar), presentaciones monocordes en los argumentos esgrimidos y fundamentalmente “contexto cero” para que desde los acontecimientos históricos se ilumine con aquel espíritu calcinado de incendio fabril, estas elecciones de “las mujeres” trabajadoras, que no son puestas en duda en sus aportes cotidianos (no quiero ser injusto) , sino  que apunto a la concepción que el gobierno desde Cultura priorizó. 

Después un diploma, bombones y un corazoncito de peluche. Contrastaba en mi mente con la publicidad del gobierno nacional: “Hoy no queremos flores, queremos igualdad”. Contundente la Presidencia de la Nación. Lejos, muy lejos, el mensaje treslomense.

Pero quiero ir mas adentro en el devenir que configuró el 8 de marzo como su día. 

Tal como muchos saben fue un incendio en una fábrica de Nueva York, mas precisamente una fábrica textil (fabricaba camisas) y ante el pedido de mejores condiciones de trabajo, en Marzo de 1911, la respuesta fue incendiar a las trabajadoras y sus reclamos de derechos. De todo esto, en la conmemoración treslomense nada.

Ese fuego tuvo un significado muy fuerte, no solo para las mujeres, sino hacia los trabajadores hombres que también murieron en él y la mayoría de obreras que completaban la dolorosa lista.

El fuego causó la muerte de casi 130 trabajadoras de la confección de camisas “Triangle Waist Co” y tambièn de 23 hombres que murieron con quemaduras de distintos grados y la mayoría ahogados por el humo tóxico que toda fábrica textil garantiza si se la prende fuego.

Pero el dato llamativo que uno puede y debe comparar con la fiesta treslomense , lo constituye la franja etaria y el sentido de la lucha.

El incendio de Nueva York, orígen del Día Internacional de la Mujer,fue un día de lucha y enfrentamientos y no de consensos, día de pelea y confrontación y no de un “todos unidos” vacío de contenido. Se mezclan los sentidos cuando esto se pierde de vista,  y todo es un gran licuado, donde al decir de don José Larralde, “la palabra es destinada al hastío”.   

Agrego,  que ese 25 de Marzo de 1911, la mayoría de las víctimas eran JOVENES MUJERES inmigrantes de Europa del Este e Italia, de entre 14 y 23 años de edad. La víctima de mas edad tenía 48 años y la mas jóven 14.

Saque usted el promedio y compare luego con las mujeres elegidas por cada institución en Tres Lomas, donde el promedio de edad era muchísimo mas alto, como si solo la madurez y vejez debieran ser premiadas. ¿La más jóven?. No lo sé, es un dato que no me animaría a averiguar, pero ni falta que hace.
Aquellas jóvenes inmigrantes de la empobrecida Europa del Este :  Albania, Bielorrusia, Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Polonia, República Checa, Rumania, Rusia, Ucrania, etc, inmigrantes recién llegadas a los Estados Unidos industrializado, pobres de toda pobreza, cumpliendo un horario de 10 horas diarias los dìas de semana y 7 horas los sábados, ganando por sus 52 horas de trabajo entre unos $10 de promedio.

Esa fue la realidad y fueron  ellas las  incendiadas deliberadamente, con un edificio previamente cerrado, tanto en sus puertas centrales como en sus escaleras y sin salidas de emergencia. Los capitalistas de las camisas, “encamisaron” con fuego a las mujeres que debieron elegir entre morir dentro o arrojarse desde los pisos mas altos de la inmensa fábrica de 500 trabajadores, varias eligieron este camino.

Para pensarlo entonces. Unas trabajadoras muy jóvenes, de escasos 20  años de promedio, mártires revolucionarias en la lucha por sus derechos, hoy en Tres Lomas fueron desconocidas, despojadas de sentido, presentadas sin conflicto ni tensiones. 

Y esto debe ser leído en idioma político donde el mensaje es claro: los jóvenes (mujeres y varones),todavía tienen mucho que aprender de los mayores . Y no importa que lucharan por derechos inalienables para todos los seres humanos, el conflicto debe estar ausente. 

Esto se logró en el ahogante clima de la “Vieja Usina”, ahogante por termómetro y ahogante por mensaje. Si el fuego sanguinario de aquellos tiempos neoyorquinos se ensañó con su juventud, y fueron ellas con sus escasos años los que permiten hoy recordar una temática mas contextualizada,  en la ceremonia de Tres Lomas, los jóvenes brillaron por su ausencia y fue la “madurez”, la “sensatez” , el “esfuerzo”, la justicia agonizante ante una solidaridad hueca, la  “unión de todos”, la ausencia de  “conflictividades ni tensiones” el escenario que  constituyó una puesta en escena que podrá arrimar simpatías, pero ninguna conciencia de los tiempos por venir. ¡A crecer chicos¡. Si no, no hay menciones ni premios.

Quiero mucho a la ganadora, representante del Movimiento Independiente por los Derechos Humanos, profesora y colega Olga Acquaroli, la felicito. Y como sé que ha dado Historia durante muchos años de su vida, apelo a su comprensión por provocar esta molestia en el análisis. 

Es que la “verdad y la justicia”, también debe tener su anclaje en el pasado.