miércoles, 10 de febrero de 2016

LAS LOGICAS POPULARES Y LAS MINORITARIAS



Ultima nota sobre el tema de nuestra fundación.
Tres Lomas tiene un raro privilegio que otros pueblos no comparten. Se puede decir que su fecha de fundación es hija de la especulación de José María Blanco.

Sería inconsistente responsabilizar a la firma martillera o al agrimensor de turno, ni siquiera al ferrocarril del Oeste, sin detenerse en el gran responsable de esta jugada maestra del negocio inmobiliario: don José María.

No es el nuestro un nacimiento romántico, no hay aquí una firma colonizadora con experiencia como es el caso de Stroeder en Salliqueló, tampoco es el ferrocarril y su estación como en Treinta de Agosto, no hay una Comandancia como en Guaminí o Trenque Lauquen, ni una rastrillada india, ni un  rasgo aracuano como en Quenumá, sino un burocratico y estudiado remate de chacras, quintas y lotes, que se llevó a cabo recién cuando las condiciones especulativas estaban listas: masacre de los pueblos originarios, tierra comprada barata, gestión para obtener la estación ferroviaria, proyecto de pueblo para los terrenos del ramate y finalmente una publicidad exagerada respecto de lo benigno del paraje.

El 7 de febrero de 1906, a las tres de la tarde, un entusiasta martillero comenzó la puja por las primeras chacras, le siguieron las quintas y finalmente los terrenos. ¿Quien da màs?. Nacìa Tres Lomas, sin romanticismo alguno...en un remate. ¡Vendido¡.

Sin embargo, la especulación aún no adquirió rasgos definitivos. En ese mismo remate José María Blanco se quedó con varios terrenos, claramente identificados con lo que luego sería "el centro del pueblo", ya que Blanco ubicó la plaza principal y en función de ese dato geográfico del incipiente éjido urbano, acumuló sus propiedades para obtener mayores ganancias futuras, siendo éste el comienzo de la tercera jugada especulativa que ya estaba en marcha. En corto tiempo, esos terrenos y hasta manzanas enteras, se valorizarían sobremanera. Es que la información siempre fue poder y esa generación perteneciente a la clase dominante tuvo acceso a ella. Blanco colocó rápidamente un valor de reventa de los terrenos que él mismo había comprado, demasiado alto, por eso es que el pueblo empezó a edificarse del otro lado de las vías, a contrapelo de la estación ferroviaria.

Final. Recién en los dos primeros gobiernos de Perón, con una Comisión formada ad hoc y con la espada de damocles de la expropiación, el bienechor Blanco, se dignó a vender sus lotes. Tres Lomas, de la mano del Peronismo-como lo fue en materia agraria- encontraba un camino de desarrollo. No antes.

De esta forma, contado ràpidamente, se desmanteló el plan de la familia Blanco por completo, habiendo quedado reducido su pasar por nuestra historia a algùn viejo cartel que aùn se conserva, pero que està petrificado allì, sin vida. Tres Lomas reemplazò a Josè Marìa Blanco no por un capricho, sino porque las lògicas populares van a contrapelo de las minoritarias. Pulseada eterna, aún hoy.

 ¿Y Josè Marìa?. Bien, gracias.