jueves, 11 de febrero de 2016

PERONISMO : LA MEZCLA Y EL FRATACHO



La ruptura del bloque del Frente para la Victoria no puede hacer peligrar el futuro triunfo Peronista en las presidenciales venideras (dejo las parlamentarias que merecen otro análisis). Dependerà del uso de esas herramientas parlamentarias (no es la primera vez que un bloque de estas características se forma)

Creo que el actual presidente ya ha hecho todos los deberes como para perder la presidencia futura, por lo que es dentro del Peronismo como eje vertebrador del futuro frente nacional, donde se juega el verdadero partido del poder político.

Comparto al respecto un par de títulos del libro "Conducción Política" de Juan Domingo Perón.

El primero está en la página 111 y lleva por título: "El Peronismo eliminó los factores disociantes". Y dice lo siguiente: "Si todos actuamos dentro de esta esfera de acción que nos fija la propia función, nosotros no podremos interferir nunca, molestar o crear problemas inexistentes. Ya en nuestro país se han producido. La intención de formar una liga de gobernadores se produjo. En nuestro Movimiento todos esos que han actuado con antigua concepción, han producido factores disociantes y de molestias en la conducción."

El segundo título está en la página siguiente, la 112 y lleva nombre: "Solución amigable de los pequeños conflictos". Dice lo siguiente: "Cuando hay alguna pequeña cosa, nos reunimos, hablamos, nos ponemos de acuerdo. Sobre todo, viviendo la verdad y no teniendo reservas mentales, no hay problemas para nosotros, que no podamos arreglar. Cuando se produce algún pequeño roce, yo pongo especial atención y en seguida llamo a las partes y les digo: A ver, ¿Qué pasa?. Vamos a estudiar. Estudiamos y arreglamos el roce y restañamos lo que pueda haber. No dejo profundizar. Hay que estar atento cuando se produce la rasgadura, para que después no se haga la grieta. Cuando se produce la rasgadura, voy y pongo un poco de mezcla, fratacho y listo"

Pareceràn consejos simplistas de un libro que muchos compañeros consideran caudillesco, pero en su simpleza reside su grandeza.

No buscar traidores ni enemigos en el propio campo nacional y popular, democratizar la política hacia dentro del partido, encontrar al conductor que sintetice lo mejor de aquel peronismo histórico y de este peronismo que nos gobernó desde el 2003.

Y por sobre todo, ante la enorme bocha de demolición esgrimida por el ingeniero, fabricar la mezcla y tomar el fratacho no parece mala idea.

Con ese espíritu de albañil, se debe encarar la reconstrucción de la propuesta política a futuro, para resistir en lo que haya que hacerlo, pero también para construirse en alternativa de poder y ganar elecciones. En este aspecto, el pasado, interrogado con inteligencia, proporciona excelentes respuestas.