martes, 16 de febrero de 2016

UN MOVIMIENTO NO SE SEPARA: DEJA DE SERLO



Es complejo salir indemne del programa de Santiago del Moro, porque el mejunge que se plantea no permite el desarrollo de un discurso completo, asemejandose mas a una twiteada de palabras, muchas de las cuales (en serio) pareciera que no debieran superar los 140 caracteres. Muchos tienen esa capacidad de cachetazo y retiro, otros ponen el ejército de línea y avanzan cual guerra convencional, pues allí, la guerrilla ideológica de los panelistas los van diezmando.

Pero el programa se ve y no es cuestión de despreciar esa tribuna.
Ahora bien, hay algo que el programa despierta, incluso cuando todo parece en las antípodas. Al esfuerzo denodado que del Moro hace para separar al Peronismo-Kirchnerismo-Massismo, hay acercamientos de la cámara que dicen mucho más (ayer Guillermo Moreno, el ex secretario de Comercio de nuestro gobierno, asentía muchos de los dichos de Camaño la actual diputada nacional del frente renovador), fue hasta que el director de cámaras advirtió que eso no era conveniente y ya no apareció más ese montaje de palabra de la diputada y asentimiento de acuerdo del ex funcionario.

No era funcional a la estrategia de la pelea que los zócalos se encargaban de fogonear.

Y decía que el programa producía en los invitados-al menos los peronistas- una suerte de volver a la esencia. Y así le pasó ayer a Camaño y con un Moreno que ya no estaba en el piso. Atacada por aquello de que "ustedes los peronistas estuvieron con todos, con Menem, con Duhalde, con Kirchner y con Cristina, son solamente el partido del poder", Camaño se puso seria (poco le cuesta) y sacó lo mejor de una militante y ahí se olvido de lo nefasto que la rodea y se acordo de las gloras. Tranquila pero con voz alta dijo: "Si pero los Peronistas fuimos también el partido que presentó a la clase trabajadora en el centro de la escena y les dio poder, eso también fuimos".

Y acá está la madre del borrego, no olvidar los orígenes. Es cierto que hay en el peronismo una enorme vocación de poder, pero ese poder sin un destino de mayorías constituye simplemente ingenieria electoral y cargos.

 Camaño dijo otra cosa; el poder para favorecer a los que menos tienen. Yo le creí. A la militante. Si el armado que viene, tiene como norte esta cuestión ninguneada por Macri, nuevamente, como dijo Guillermo Moreno antes de repartirse una fichas de afiliación en el piso y cuando del Moro lo invitó a despedirse: "No, solo para recordarle al pueblo, que los mejores días, fueron, son y serán Peronistas, volveremos". Volver para las mayorías. Que así sea.