sábado, 15 de octubre de 2016

EL PEDESTAL VACIO: SU INTRODUCCION







Comparto con ustedes la introducciòn del libro "EL PEDESTAL VACIO" , recientemente presentado, que cuenta dos historias. Acà va :



"EL PEDESTAL VACIO.
1955 -16 de Setiembre- 1956
INTRODUCCION

El libro cuenta dos historias paralelas ubicadas en la etapa
del primer peronismo, más precisamente entre su surgimiento
construyendo poder y el año posterior a su caída: 1943/56,
enfocando acontecimientos que se producen en un mismo
espacio geográfico; el distrito de Pellegrini, ubicado en el oeste de
la provincia de Buenos Aires, más allá del lado “civilizado” de la
Zanja de Alsina que hoy tiene a la ruta nacional 33 como
desaparecido esquema de su viejo trazado.
Las historias seproducen en dos de sus principales localidades,
 hoy autónomas,
Salliqueló y Tres Lomas.
Salliqueló obtuvo su autonomía en
1961, en tanto Tres Lomas lo hizo en 1987, por lo que, al recortar
la línea de tiempo de este trabajo, todas estas localidades
constituían una unidad política y administrativa.
No hay entonces
una mirada ajena al acontecer de una localidad, al contrario, en la
totalidad de poblaciones hermanas es que las historias se
entrelazan indefectiblemente.
Es en este lugar donde se materializan las acciones
representativas de esa etapa política, que no son las únicas por
supuesto, pero que tienen todos los ingredientes para entender
esta porción de nuestro pasado.
La primera historia se llama “El nombre prohibido” y tiene
como epicentro al pueblo de Tres Lomas donde se lleva
adelante uno de los procesos de justicia social que en el medio
rural el gobierno de Juan Domingo Perón materializó: la
colonización de tierras en propiedad, convirtiendo al
arrendatario pobre y explotado en un chacarero próspero en
tanto propietario de la tierra que trabajaba. En esta historia se
analiza el régimen agrario imperante antes de la llegada del
Peronismo, sus principales actores, el rol de la Federación
Agraria Argentina, el campo que se expropia a un apellido
integrante de la elite política, la familia de Victorino de la
Plaza, claro símbolo oligárquico, la figura del terrateniente
ausentista y la del arrendatario principal, la organización y la
lucha, el nuevo rol del estado, la expropiación de tierras, la justicia
social, la construcción del “Club Deportivo 17 de Octubre” como
casa colectiva, el golpe de setiembre de 1955, la proscripción y
persecución material y simbólica; específicamente la orden para
cambiar el nombre de la institución creada, como si prohibiendo
el nombre se borrara la esencia de lo logrado.
La segunda de las historias se llama “El pedestal vacío” y
toma como base los acontecimientos producidos en el pueblo de
Salliqueló, observando atentamente el año 1956, cuando se
generaron las condiciones para la inauguración del “Primer
Monumento a la Libertad” festejando el golpe de estado de
Setiembre de 1955.
Solo un año después de ese golpe sangriento,
en la misma fecha, un 16 de setiembre se descubre el
antiperonismo materializado en una obra escultórica.
En esta historia se analiza la preparación del escenario, las
instituciones que protagonizaron el momento, el rol del periódico
local, el aeroclub y la base naval Comandante Espora ubicada en
las inmediaciones de Bahía Blanca, la inauguración del
monumento y los participantes civiles y militares intervinientes.
En el final se aborda lo sucedido mucho más acá en el tiempo,
cuando se comienza a escribir sobre este tema en las redes
sociales, su repercusión en los medios locales y nacionales, el rol
del Congreso de la Nación Argentina en la temática y finalmente
su destrucción en 2011, debido al rotundo fracaso de la dirigencia
política local que deja solo un pedestal vacío, que todavía se hace
oír, aún en su desnudez, como llamado de atención a la dirigencia
que aún, a 60 años de esa tenebrosa inauguración la sigue
ignorando o lo que es más grave, sigue sin encontrar el camino
político para responder.
Las historias van alternadas y pueden leerse de esa forma o más
linealmente una por vez. Interesante ejercicio el de
“mezclarlas” porque allí queda más que clara su relación, su
diálogo invisible a través del tiempo, su explicación hacia el
presente, en tanto persecución política y odio organizado, el
relato que puede prescindir de los votos para imponer su
voluntad.
Al caer el primer peronismo y con fecha 7 de octubre de
1955 la dictadura “libertadora” crea la Comisión Nacional de
Investigaciones, “la que tendrá por objeto investigar las
irregularidades que se hubieran producido en todas las ramas de
la administración pública federal, provincial y municipal,
durante la gestión del régimen depuesto”, dependiendo esta del
Vicepresidente de la Nación, el almirante Isaac Rojas,
bombardeador de plaza de Mayo, muy reconocido en la base
Espora y participante estratégico en la proscripción del
Peronismo, intentando borrar no solo al movimiento que
posibilitó mayores niveles de integración y desarrollo en la vida
social y económica argentina, sino también todo atisbo de
construcción futura que se le parezca.
Esta comisión, dará a conocer sus “objetivas” conclusiones
en el “Libro Negro de la Segunda Tiranía”, ya que la primera en el
devenir histórico de quien lo escribió, sería la de don Juan Manuel
de Rosas. Si era posible una comisión de estas características, que
en la realidad se convirtió en un instrumento para perseguir
Peronistas y todas las políticas igualitarias llevadas adelantes
durante ese gobierno, no desentonaría un “Monumento a la
Libertad” en tierras Salliquelenses y sí lo haría una colonia de
chacareros que pasaban del agobio del arriendo a la propiedad de
la tierra.
Me propongo contar el proceso de colonización de tierras para
que ésta fuera realmente para aquellas familias que la
trabajaban, concreción lograda por un gobierno y como
contraparte, en su caída deseada y buscada por la oligarquía y
su brazo armado, la inauguración festiva de un monumento a la
“libertad”, porque entiendo que constituye una manera simple y
visible, aunque al mismo tiempo profunda, para desentrañar en
terreno local, la complejidad de un momento histórico que
necesariamente debe ayudar a comprender mejor el presente,
mostrando las luchas y tensiones que se suscitaron,
como única forma de conquistar derechos.
Este trabajo se centra en estas dos historias, como
acontecimientos cercanos en el espacio y en un mismo tiempo
histórico, dos historias que si uno las escucha atentamente, no
hacen más que hablar una de la otra, en otros tiempos, por
supuesto, pero también nos susurran el presente, siempre que
optemos por escuchar.
Finalmente diré que al momento de elegir el nombre
definitivo y la tapa del libro, opté por una de las historias: “El
pedestal vacío”, por entender que el acontecimiento aún está en
disputa, generando pulseadas y conflictos, invitando, aún en el
presente, a la dirigencia política local a desafiar-aunque fuera en
sus rasgos simbólicos- a un poder real que construyó aquel
monumento y que hoy, al ser destruido, deja un pedestal vacío que
molesta, sigue interrogando y esperando respuestas. En ellas, en
las que se ofrezcan, en las que se generen por lucidez o por presión
social, radicará buena parte de nuestro acontecer político futuro, y
en este caso la referencia supera el ámbito lugareño para instalarse
en la geografía entera de la patria. Aún en la Argentina, existe hoy,
un enorme pedestal vacío, inconcluso, tironeado, necesitado de
un proyecto nacional que ponga a las mayorías populares en el
centro de la escena.
En ambas historias evito dar nombres locales, por entender
que sería desviar el foco de atención. Priorizo simplemente los
procesos, entendiendo que en ellos y no en los nombres radica lo
que sucedió en nuestra patria durante el primer peronismo y el
golpe de estado que lo sacó del gobierno por la fuerza.
Conscienteque cabalgo montado solo en un pequeño rincón de nuestra
geografía, tomo el riesgo, sabiendo que en todo el territorio de la
Argentina, se gestaron acontecimientos similares.
No contaréentonces una excepción, todo lo contrario,
intentaré encarnar enestas historias,
la sistematización represiva posterior al golpe de
1955 y que aún hoy, en 2016, a 60 años de la inauguración de ese
monumento infame, laten al compás de las políticas presentes.