martes, 7 de julio de 2009

INDEPENDENCIA: "VIDA VIVIDA, QUE SIGUE VIVIENDO..."

















Comenzó a sesionar un 24 de Marzo de 1816, cuando esa fecha, aún no tenía la connotación negativa que posee hoy, para todos los Argentinos. Fue Tucumán, una ciudad de 16.000 habitantes la elegida como una especie de “punto medio” en distancias interminables. Pero la realidad indicaba que ese lugar, evitaría que Buenos Aires presionara a los diputados venidos del resto del país, formado incluso por regiones de la actual Bolivia (el Alto Perú).

Basta decir que a ese congreso llegaron diputados de Charcas, Cochabamba, Tupiza y Mizque, ligados hasta ese momento por el último de los Virreinatos creados: el del Río de la Plata. El resto eran provincias mas conocidas: Salta, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, San Juan, San Luis, Mendoza, Córdoba y la anfitriona Tucumán.

Abril y Mayo fueron consumidos por nombrar a un director supremo y también como “cocina” previa de las dudas y certezas existentes.¿Un principe extranjero? ¿El rey Inca de Belgrano? ¿Otras propuestas innombrables?
Pero finalmente, el 9 de Julio se produjo la afirmación definitiva del paso dado el 25 de Mayo de 1810: aquel primer gobierno se consolidaba en esta Declaración a punto de jurarse, habían pasado ya 6 años, de dudas necesitadas de disiparse.

La Declaración de la Independencia decía textualmente lo siguiente:

ACTA

“En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve dias del mes de Julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande y augusto objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e intereses que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados, ¿ si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primero llenos del santo órden de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del pais, fijando en su virtud la determinación siguiente:

DECLARACION

Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud America, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nacion libre e independiente del rey Fernando 7, sus sucesores y metrópoli; quedar en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas, así lo publicado , declaran y ratifican, comprometiendose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama. Comuniquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detallense en un manifiesto los gravisimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaracion. Hecha en la Sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios”


Recién diez dias después, se agrego al texto y como complemento de lo escrito respecto de no depender de España, la frase "...y de toda otra dominación extranjera”, debido a que se rumoreaba una posible invasión portuguesa. Así de compleja fue la construcción de nuestro inicial órden político; con temores propios de los dubitativos, traiciones groseras de los genuflexos y corajes imprescindibles de los valientes. Aplicable a todos los tiempos.

Este mismo congreso tuvo atribuciones entre 1816 y 1820, nacido en Tucumán y trasladado luego a Buenos Aires para hacerlo “mas operativo”. Realmente constituyó una necesidad de índole política para esa época, donde además del Directorio se necesitaba un òrgano colegiado y representativo de todas las provincias para garantizar dos cosas: organización del mejor tipo de gobierno posible y materialización en los hechos de esa idea que parece rondarnos aún en el presente: un territorio libre e independiente de toda dominación extranjera (El texto agregado y que en muchas épocas hemos olvidado)


El historiador José Luis Romero sostiene que su disciplina debe estudiar el pasado, no como algo muerto, sino como “vida vivida, que sigue viviendo en el presente de cada uno” .
Me parece una afirmación de gran profundidad y alcance. Permite auscultarnos en los problemas y conflictos del presente y utilizar como excusa, precisamente, el pasado.
En este sentido: ¿Qué le agregaríamos hoy a nuestra acta de la Independencia? ¿Parece un juego anacrónico?. Puede ser…. ¿Pero que le agregaríamos?

4 comentarios:

Diana dijo...

Hola
En ese lenguaje caballeresco y hasta poético, no cotidiano tal vez; parece impensable agregar "algo" al acta, siendo que como todas ellas se corresponde a un tiempo, espacio, opiniones, capacidades, actitudes y pasiones; como dos coordenadas que se unen en un punto y es ése y no otro.
Ese idea futura soñada, "un territorio libre e independiente de toda dominación extranjera", ¿Cuándo comenzó? ¿Cuándo terminó?
¿Rectitud de intenciones? ¿Justicia?
No, ese pasado no sigue viviendo en el presente de cada uno, fué inexorablemente efímero.
(Perdón por mi pesimismo)
Beso.

Guillermo Donari dijo...

Diana: Yo le agregaría alguna idea acerca de los poderosos que viven en el país. Nuestra acta de la independencia debiera decir que no habrá posibilidad de felicidad plena, mientras exista un Argentino empobrecido y hambriento. Respecto a los "extranjeros" y aprovechando lo de la gripe porcina, diría que LA CULPA NO ES DEL CHANCHO, SINO DEL QUE LE DA DE COMER. Nuestros "ricos" siempre han creído que lo son porque se esfuerzan mas y que los otros, los "negros" son todos mantenidos. Sobre eso debiera haber un artículo en el acta, pero no podían saberlo en 1816. No podían intuir que la oligarquía sin patria gobernaría este país sobre el hambre y la marginación de los sectores mas débiles. Y tu pesismismo no es nada nuevo, es la victoria de los sectores mas conservadores, que mientras vos te deslomás trabajando para vivir dignamente, ellos sin hacer nada, construyen precisamente esa idea: NADA SE PUEDE HACER, NO EXISTE LA JUSTICIA, LA POLITICA ES DE GUSTO. TODO ESTO ES AL PEDO. ¿Sabés qué? Me resisto a esa lógica y lo hago hoy donde el conflicto deja un lugar para decirlo. ¿Te imaginás esto en los 90? . ¿Qué queda para los docentes que deben educar inculcando algún valor no?. Suerte que vos, seguramente, trabajás en otra cosa.

Diana dijo...

Despreocupáte por los docentes, educan en valores más allá de todo.
Lo que escribiste en letras mayúsculas, no lo pienso, no lo escribo. Lo contrario son utopías.

Diana dijo...

Te/les dejo la letra Patria, de Víctor Heredia.
Ya entregué mi corazón
y otros te dieron la vida entera,
las fogatas de ese amor
no encienden sólo en primavera.
No me pidas olvidar, no me pidas desarmar,
desde niño aprendí que “patria”
es memoria y sueño bajo la piel.
Mira mis manos, llenas de hermanos.
Que tu sangre cante en el viento
como bandera de libertad.

Volveremos a soñar
nosotros somos parte de un sueño.
Volveremos a cantar
sobrevivientes de tanto infierno.
Todo un pueblo soñará, todo un pueblo cantará,
la sonrisa de los que sueñan
hará un camino hasta la verdad.
Mira mis manos, llenas de hermanos.
Que tu sangre cante en el viento
como bandera de libertad.

Yo nací en este país
- mi padre hablaba de otro destino -.
Nada de lo que viví
se ha muerto en tanto yo siga vivo.
La verdad es este amor que florece bajo el sol,
desde niño aprendí que “patria”
es memoria y sueño bajo la piel.

Mira mis manos, llenas de hermanos.
Que tu sangre cante al viento
como bandera de libertad.

No escucho tu "tono" en las palabras que escribís, pero no estoy segura que sean las ideales para el diálogo.