
La Doctrina de la Seguridad Nacional interpretó que el terrorismo y el comunismo eran el enemigo principal en lo que llamaban la “guerra moderna”. Por esta razón, las clases dominantes asignaban al ejército el papel de ser la única corporación capaz de hacerle frente a estos “males”.
Hacía falta toda su colaboración para disciplinar una sociedad que se estaba volcando al “marxismo”, esto se enseñó a los militares Latinoamericanos en los 60 y 70, rumbo a lo que serían las dictaduras posteriores del continente.
Hacía falta toda su colaboración para disciplinar una sociedad que se estaba volcando al “marxismo”, esto se enseñó a los militares Latinoamericanos en los 60 y 70, rumbo a lo que serían las dictaduras posteriores del continente.
R. Trinquier en “La Guerra Moderna” da cuenta de lo que los militares Latinoamericanos asimilaron de esta doctrinas, sus técnicas de “lucha antisubversiva” o “guerra contrarrevolucionaria”, aplicada en las campañas francesas de Argelia e Indochina y proseguida en la campaña norteamericana de Vietnam.
Dice Trinquier: “En la guerra moderna el enemigo no es tán fácil de identificar. No hay frontera física que separe los dos campos. La línea que marca la diferencia entre el amigo y el enemigo puede encontrarse muchas veces en el corazón de la nación, en la misma ciudad donde se reside, en el mismo círculo de amigos donde uno se mueve, quizás dentro de su propia familia. Es más bien una línea ideológica, que tiene que ser perfectamente descubierta si queremos determinar pronto quiénes son en realidad nuestros adversarios y a quiénes tenemos que derrotar”
Esta doctrina, posibilitó el convencimiento sobre la necesidad de eliminación fisica de los enemigos y su posterior desaparición; esto último fue lo característico, lo original y lo dramático de la última dictadura civico-militar de la Argentina . “No está ni muerto ni vivo, no existe, es un desaparecido” diría en parecidos términos Jorge Rafael Videla.
Mas tarde, las resistencias populares, y las contradicciones propias de las dictaduras , actuaron en las conciencias para recuperar la democracia, aunque no con los contenidos necesarios para convertirlas-por el solo hecho de serlo- en garantías de cambio presuroso. Se pagaron altos precios por la aplicación de estas doctrinas; la entrega económica fue uno de ellos y para lograrlo sin resistencias, la eliminación de militantes lúcidos y comprometidos, ausentes y extrañados, hasta el día de hoy.
Honduras, ese país centroamericano golpeado -donde Cristina sin especulaciones dio el presente en su defensa - es la memoria de dictaduras pasadas, que exceden las propias y se instalan en lo colectivo, en el alma sufrida de la América expoliada, aún de venas abiertas. Honduras es Batista, Somoza, Pinochet, Videla y tantos otros . Honduras es Argentina, Chile, El Salvador, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil y Nicaragua. SOMOS HONDURAS, aunque a Mirta Legrand no le guste.
Ayer en El Salvador y en conferencia de prensa junto a Zelaya y otros mandatarios en ejercicio, la presidenta Argentina, dejó claro, que como Argentinos sufrimos una de las peores dictaduras del Cono Sur y que eso la llevó a luchar en este caso Hondureño, por la vuelta irrestricta al Sistema Democrático, la restitución del presidente electo a su cargo y por el respeto a los Derechos Humanos. Lo que le pasa a Zelaya… NOS PASA. Y mas allá, lo que le suceda al hermano pueblo de Honduras...NOS SUCEDE.
La reacción de los mandatarios Latinoamericanos, muestra que estas nuevas derechas impacientes y violentas, deberán bancarse el sistema democrático y que solo dentro de él podrán dirimirse los conflictos de los distintos actores sociales, contextualizados en estos tiempos nuevos, preñados de aires frescos y que invitan a creer nuevamente en la política a favor de los pueblos postergados.
Las derechas deben quedar encerradas y de eso debe ser capaz la democracia profundizada, atenazadas por el sistema que las haga perder elecciones porque no representan al interés colectivo o también ganarlas si aprenden la lección y permiten que los pueblos a los que pertenecen tengan también, el derecho a ser felices. ¿Serán capaces? ¿Podrán ceder privilegios? ¿O solo habrá violencia?
Comentarios
Donari deja de trazar paralelismos irreales, que son casi exacta imitación de las palabras de los K en campaña y en conflicto campo, que -como se ve- no les fue para nada bien... la gente no compra buzones, ni tampoco propuestas progres que nunca llegan, y tampoco le cree a ladrones
"Se gobierna consensuando". ¿Con quién? ¿Con vos que ni siquiera te das a conocer? ¿Cómo se llega a un consenso con vos "anónimo" triste y pusilánime?. Ayudá a profundizar el sistema democático y sostené tus ideas con tu nombre. ¿Cuesta no?
¿Qué tal menos agresividad?
Si no te gustan los anónimos¿ Para qué los publicás?
¿cuesta no correrse del tema no? ¿cuesta abordar el tema directamente sin ir a la critica simplista de si me llamo anónimo o Juan Perez no?
A lo que voy es que creo que los Kirchner utilizan el discurso de "derecha = golpe militar" como campaña política para sumar adeptos ciegos, se lo utiliza para decir: "o somos nosotros o se viene la derecha con golpe militar, desaparecidos y demás"
lo utilizaron contra el campo, lo utilizaron contra macri, y en definitiva contra todo opositor o simple critico de su gobierno.
La derecha y la izquierda existen desde el comienzo de la democracia, ambas han gobernado y ambas han triunfado como también fracasado.
En ese simplismo en el que te inmiscuis, definís al opositor o bien como gorila golpista o bien como de una izquierda recalcitrante casi anarquica. Paremos el carro...¿Sabes que hay gente honesta, que ama la democracia, que quiere ver progresar al país y no solo su bienestar, y son opositores y quizás de derecha o izquierda "pura"?
Bea es un seudónimo, similar a un anónimo.
Creo firmemente que estan equivocados. La valoracion del comentario de una persona debe hacerse por el contenido de este, por su grado de coherencia, por sus principios y valores ,y no por si lo dice fulano, mengano o anonimo. Pienso que esto es un blog, no un juicio donde busquen saber si soy coherente entre mis dichos y mis hechos.
Pretender saber el nombre de la persona esconde una mirada subjetiva, esconde prejuzgar a la persona por lo que tiene y no por sus ideas.
En este caso tener un apellido con vinculación al campo me convertiría instantáneamente en gorila golpista, tener un apellido vinculado a la unión-pro local en menemista retrogrado y tener uno desconocido haria decirles a los Norbertos : ¿y este quien carajo es para opinar?
Estos prejuicios son igual de crueles que los que se hacen a las personas que viven en las villas, pero para los señores "progres" esta bien este prejuicio diferenciado, en definitiva, dirán que se lo merecen...
TE APLAUDO DE PIÉ.