martes, 24 de mayo de 2011

CRISTINA LEVADURA






















Tiene que ser usted Cristina.

No por especulación electoral, estoy seguro que se puede ganar con otro candidato representativo del proyecto.
No por continuidad del modelo, porque mal hablaría que el proyecto solo descanse en un nombre.
No por la muerte de “él” como a usted le gusta nombrarlo. Es “él” , no es Nestor, a lo sumo Kirchner: el compañero, el ex presidente, el militante, el hombre, el desacartonado constructor, él, simplemente.

Tenés que ser.

Porque quien te escucha no puede detenerse en lo logrado, hay siempre una invitación hacia adelante. No un adelante en abstracto, es simplemente un pechazo posible, un paso más, pero al mismo tiempo, con la gente, sin vanguardias ni burócratas, con ritmo, sin histerias.


Quien siente tu palabra (no la escucho, la siento), sabe que el lenguaje utilizado no es solo eso, es contenido, sustancia, militancia, es convencimiento, es pasado en debate y perfil de un futuro luchado, pulseado. Esa sensación inevitable de un discurso no todos pueden transmitirla. No así.


Ayer 24 de Mayo, a las 18,25, inauguraba a pasos de la Casa Rosada, en la vieja Aduana remodelada, el Museo del Bicentenario, un museo interactivo, pensado no como fórmula acabada, sino inconclusa, en pleno amasado y usted la levadura humana que reconoce su papel.


Y bastaron algunos ejemplos que gotearon de la palabra pronunicada para verte crecer una vez mas: Reivindicación del Canal Encuentro a cargo de los 14 episodios que se decidieron subjetivamente destacar (me alegro de esto, después de tanta “objetividad” tramposa); los Anteojos de Fondizi; la Banda presidencial de Alfonsín; la Desobediencia alucinante de Belgrano para crear bandera; las Revoluciones Armadas del Radicalismo Yrigoyenista; el país profundo y el país puerto, etc.


No apareció mención al Peronismo y eso no es olvido ni descuido, es grandeza.


Tiene que ser usted, porque el llamado a la Unidad de los Argentinos no es discursivo, es en tanto y cuanto el proyecto nacional con núcleo popular no se abandone, no es unidad con olvido, ni un “todos juntos” poco creíble.


Es la unidad necesaria como nación, pero sin traiciones ni retrocesos.

Es cierto que la Aduana, otrora inundada y abandonada, constituye un símbolo de la recuperación Nacional y me animo a decir, que su voluntad inquebrantable es poder popular en plural.


Y si la pregunta del lunes por la noche-construida por el medio hegemónico- fue: “Que gusto tiene la sal”. Hoy vos diste la respuesta desde otro lado.



Frente a la necesidad de volver a creer, condimentó usted como chef experta un acto que mostró no solo un museo interactivo, sino su propia interacción con la realidad y el pueblo, con las corporaciones y los intereses mayoritarios, con la ideología que sustenta y la política que puede convertirla en realidad.


Tiene que ser , por argamasa que une, garantía de escuchar al pasado perfilando un “nosotros” que sea capaz de imaginar una sociedad mas justa, que arrope las ilusiones y las renueve en nuevas búsquedas desafiantes.


Sentí-como siempre- orgullo de sus breves palabras en esta inauguración, transmitidas en cadena para todo el país, como la ley manda, pero también por lo que vos propusiste: habilitar un futuro con raíces y profundizar lo realizado.

¡Yeeaaapepé¡