viernes, 11 de enero de 2013

LA AUTOCRITICA QUE NO FUE

La reuniòn de Comitè comenzo un ratito mas tarde este último lunes,  pero estaban presentes todos los que tenìan que estar, especialmente el conductor del proceso que perdió feo las últimas elecciones treslomenses.

Fue un segundo movimiento de esta nueva fase del proceso para el  armado personalista.  El primero fue, sin autocrítica ninguna, nombrar una conducción que garantizara precisamente eso, que no hubiera autocrítica. Sabía el "conductor" que en algunas reuniónes en casas de familia, se había comenzado a tejer la sana hipótesis de un radicalismo diferente y por lo tanto, sin su presencia local en ningún cargo importante. El hombre leyó desde el individualismo: cualquier autocrítica involucra mi accionar como gobernante y mas precisamente mi actuación entre las primarias y las generales, que en el caso de Tres Lomas, fue deplorable. Sintió por primera vez en toda su carrera, que su ocaso político, en esta oportunidad no estaba amenazado desde afuera, sino desde adentro. ¡Hay que apurar¡ se dijo.

Por eso  este segundo movimiento consistía en otra cosa; las declaraciones políticas ya habían sido formuladas: "Alvarez todavía no asumió" dijo en QM. Ahora, rodeado de "los suyos", especialmente de esa conducción apurada, forzada, leal porque garantizaba autocrítica cero, el "conductor" propuso: "Tenemos que empezar a organizarnos", así, como si nada, livianito de ropa.

Bastó con eso. El jóven concejal del radicalismo (no de Primero Tres Lomas), el más digno de todos, el mas popular, el mas carismático y me animo a decir que el mas creíble,  puso lo que hay que poner y dijo algo así: Yo creo, que antes de comenzar a hablar de organización, nos merecemos un análisis de lo sucedido, una autocrítica.

¡Para qué¡. Basto eso para que "el conductor" entrara en berrinche infantil, levantara la voz, se enojara cual adolescente en crisis y se fuera de la reunión. El que  la había propuesto y fogoneado en pleno enero para organizarse, ante el planteo correcto de una autocrítica (solo puede pedirlo alguien que quiere al centenario partido), no sólo volvìa a mostrar su escencia individualista y egòlatra, sino que se llevaba la pelota a su casa. Se va porque le piden hablar de lo sucedido. Se vá porque no admite crítica alguna y mucho menos de quienes deben ser leales, entendiendo por lealtad la adulonería.

La gente quedó sin saber que hacer, porque muchos de los presentes, aunque no se animarán nunca a enfrentarlo, saben que no será posible acceso a futuro gobierno sin autocrítica mediante. Solo comprendiendo lo sucedido es posible revertir las situaciones, desde la negación de las responsabilidades y errores, siempre se construirá en el aire. Los que nos hemos sentido historicamente en la oposición a esta forma de hacer polìtica sabemos muy bien esto y por eso dimos los pasos que dimos, autocrítica feroz mediante. Es un buen ejercicio, incluso estando en el gobierno. 

La reunión terminaba y aunque otra concejal, buscaba "resuello" para la tropa confundida con el discurso vacío del que quiere calmar cuando lo que hace hace falta es debate y la  tensión que este conlleva,  la realidad mostraba que  solo se veía bien al pibe jóven, concejal también,  que sin temores hizo política, comenzando por lo primero. ¿Qué hicimos mal?.

El desafìo ahora serà para quien se animò a dar ese paso, el profundizar en ese camino. No le va a ser fácil, pero si quiere al radicalismo no se detendrá, aunque el niño del pucherito se lleve la pelota a casa. Tendrá apoyos inesperados, aunque no se traduzcan en votos quizás nunca. Este blog será uno.