viernes, 22 de mayo de 2015

EL BICENTENARIO: DOS MODELOS



El centenario fue muy distinto al bicentenario. El tiempo de los hombres y mujeres, convertidos en actores sociales y políticos, lo forjó de otra manera.

Así fue que con el comienzo del siglo XX comenzaron a emerger distintos conflictos sociales (en aquel país que había parecido encontrar su lugar en el mundo de la división internacional del trabajo como productor de materias primas y consumidor de productos elaborados).

Pasada la etapa en que los inmigrantes constituían una masa amorfa, la nueva sociedad se fue estructurando y los diferentes grupos definieron su fisonomía. Entonces, los reclamos sectoriales cobraron forma y pudieron expresarse. Quienes reclamaban ya habían decidido quedarse en el país y luchar por su futuro en la nueva patria .

Para ejemplo basta un motor. La primera huelga agraria no fue la de 1912, sino otra menor producida en una zona marginal, en Macachin provincia de La Pampa, en el año 1919, justo en el Centenario. Mas tarde vendría el llamado "Grito de Alcorta".

En su "Oda a los ganados y las mieses" escrita en 1910, Leopoldo Lugones celebró la prosperidad argentina y la asoció con el gran crecimiento agropecuario de esos tiempos. Esa visión optimista sobre el futuro argentino fue compartida por otros intelectuales y literatos como Rubén Darío y por notorios visitantes extranjeros (la Infanta Isabel por ejemplo) , invitados a los magnificos festejos del centenario de la Revolución de Mayo.

Pero no fue todo optimismo en el Centenario. Otros intelectuales atendieron en cambio a episodios como el del coronel Ramón Falcón, el jefe de Policía asesinado en 1909 por un anarquista. Adviritieron que, pese a la prosperidad del día, el país atravesaba una zona tormentosa y se internaba en otras igualmente oscuras.

Conducidos por los anarquistas, los trabajadores se agremiaron y protagonizaron huelgas de creciente intensidad. En 1910 estuvieron a punto de malograr los festejos del Centenario. Ante este estado de cosas debe entenderse el éxito de la Unión Cívica Radical, con una propuesta que parece pequeña, pero que cobra tamaño al mirarla en perspectiva: que el pueblo pueda votar.

El Centenario, donde varias personalidades europeas fueron invitadas a ver nuestra prosperidad, terminó con bombas, protestas, huelgas, estado de sitio y la inmunda ley de residencia enviando a sus lugares de orígenes a todos aquellos inmigrantes "subversivos" que alteraran el orden establecido.

En 2010 (y mucho mas hoy en 2015), estas fiestas se viven con otras expectativas. Sin duda son mucho mas modestas que las de los hombres del primer Centenario. Nadie imagina que la Argentina llegue a ser uno de los grandes países del mundo bendecidos por Europa, hemos mirado hacia América Latina, los pueblos hermanos que tienen los mismos problemas que nosotros, fundado la Unasur, priorizado el mercado interno y el poder adquisitivo de los trabajadores, garantizado dos paritarias anuales, nacionalizado las palancas estrategicas del desarrollo de toda nación que se precie de tal, defendido nuestra soberanía en todos los foros internacionales, incluido a los excluidos, garantizado el acceso a los bienes culturales simbólicos a los 40 millones de Argentinos, posibilitando derechos para todos, invirtiendo en educación como nunca antes, la asignación universal por hijo, fútbol para todos,  etc, etc.

Está claro que ambas fechas distan una de otra no solo en lo temporal cuantitativo, sino en lo concreto cualitativo.

Donde había estado de sitio hoy está radiante la democracia, en donde la protesta era ahogada, hoy es escuchada y solucionada. Son dos modelos.

Algunos están aferrados a aquel, el de la Generación del 80 que debía mostrarse con pompa en el Centenario y que los anarquistas, socialistas, radicales y el pueblo organizado a su manera echaron a perder.

 Y este de hoy, que sería muy necio negar como un avance. Pero no nos olvidemos, la derecha Argentina, la oligarquía, la burguesía que se desentiende del pueblo, siempre ha sido necia. Y egoista. No esperemos ningún reconocimiento que no venga del clima y de nuestro potencial, nada tuvo que ver quien gobernó el estado para ellos.

Esa derecha y los ciudadanos que la integran festejarán- a su manera y con otro sentido- el 25 de Mayo que ellos se imaginan. En el darle otro sentido a la fecha, en comparar y en no esquivarle el bulto al conflicto radica la diferencia. Precisamente lo que Felipe Pigna garantiza.