lunes, 21 de noviembre de 2016

LA CONDUCCION ES LA LUCHA

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Creo que el libro "Conducciòn Polìtica" de Juan Domingo Peròn constituye un manual mas que interesante, no para aferrarse dogmàticamente a él, pero mucho menos para ignorarlo, porque estuvo escrito en el momento de mayor avance de los sectores populares y los intereses nacionales, así que ignorarlo o calificarlo de "fascista" (tal cual lo hacìan sus detractores) es preferir a cualquier intelectual extranjero para intentar comprender el camino a seguir.

En estos días, he visto, que algunos blogs nacionales y populares, han juzgado livianamente la intencionalidad de los compañeros del Movimiento Evita, incluso con alguna chicana descalificadora como "Movimiento Evitala", cuestión que desde ese lugar se ha minimizado, convencidos que solo la unidad nos permitirá dejar a la derecha mas rancia de la patria, reducida a su expresión electoral minoritaria y que solo los errores propios, pueden haberla catapultado a ganar la elección presidencial.

En estos momentos de resistencia en democracia, algunos creen que gobernar y conducir es hacer siempre lo que uno quiere o lo que su ideología pura y sacrosanta indica. Grave error de la izquierda tradicional que siempre vivió de espaldas a las masas populares (sin venirnos más acá en el tiempo, recordemos su actuación durante el Yrigoyenismo y el primer Peronismo). Esa forma de ver las cosas, la llevó  siempre a ser funcional al triunfo que decían aborrecer; al de la derecha reaccionaria. Ha habido avances en estos tiempos, pero todavía falta aprender. La derecha ya lo sabe. Y festejará siempre con champan, aunque se le cobren impuestos altos al espumante francés.

En la conducción de un proceso determinado (y este actual es eso), para que uno pueda hacer un porcentaje importante de lo que quiere, tiene que permitir que los demás hagan algo de lo que ellos quieren. Eso si, hay que tener la habilidad para que lo cosechado por el campo nacional y popular, sea lo fundamental.

Se equivocan los que son siempre amigos de solo hacer su voluntad, porque en definitiva (y ejemplos sobran) terminan por no hacerla en manera alguna. Y la cuestión de "a peor mejor" ya sabemos que no es conducente.

Existen compañeros voluntariosos que siempre quieren imponer su voluntad y que nunca transigen con los otros (no utilizo la palabra "negociación" por su resonancia negativa, pero creo sinceramente que es la correcta). Están los que creen que los intereses de los otros (incluso del enemigo), no existen y que basta con proponérselo, voluntariamente, para quedarse con todo.

Creo que esos compañeros, casi todos provenientes de lo que se denomina el "Kirchnerismo tardío" ,nada decían en defensa de ese colectivo en momentos en que era política y socialmente "peligroso" porque latía con una potencialidad impensada, pero no, nada decian, incluso aconsejaban "moderación" en momentos complejos. Solo cuando dejó de ser potencialmente peligroso, ese sector se volvió intransigente y agresivo, como burgués asustado. Los invito a revisar las notas de este mismo blog en los momentos cruciales del gobierno de Cristina Fernández y verán que puedo afirmar con autoridad estas cosas.

Así no se llega lejos y lo mas probable es que nos descabecemos en el camino nosotros mismos. En política también se aprita poco si se intenta abarcar mucho . Digo esto porque si no están aún las condiciones para debatir con la mayoría del pueblo Argentino el destino final de esta política económica: desindustrialización, menos mercado interno, menos paritarias, menos organización sindical, menos planificación e intervención estatal, potenciaciòn de la burguesìa nacional, espacio vital para los movimientos sociales, etc, etc  (esto que es lo deseable, estos que son los objetivos a perseguir a mediano plazo), al menos están dadas las condiciones de una conducción posible, que no es otra que la lucha. Es que la verdadera conducciòn es la lucha, en tanto el gobierno es construcción.

Luchemos pues, conduciendo y creando, avanzando en lo principal y cediendo en lo secundario. Tiempo y lugar, tiempo político de nuestro lugar, la Patria Argentina.

Si la conducción del Movimiento Nacional y Popular no nos lleva al triunfo electoral y por lo tanto al manejo de las palancas estatales que hoy detentan los CEOs empresarios, habremos errado el bochazo , aunque nos  hayamos  camouflado de revolucionaria e intransigentes

. Si en cambio, se pudo pelear por lo primordial (200.000 trabajadores formales e informales en la calle por la Emergencia Social, pateándole el orto al gobierno), sin duda es porque lo secundario pudo esperar, no para no resolverse, sino para resolverse en la mezcla inevitable de todo gobierno: la reflexión teórica y la acción política concreta. Y si la Navidad es conflictiva, no será un Rey Mago voluntarista, ni un Papá Noel "Cocacolesco" el que encauce el conflicto, sino uno mas ecuménico, capaz de comprender lo que sucede, sin perder de vista lo primordial: la mayoría no puede perder el gobierno. Jamás.