martes, 17 de agosto de 2010

SAN MARTIN: MASCANDO AJOS


Haciendo un trabajo con docentes acerca del 17 de Agosto (dia de la muerte de San Martín), veíamos la necesidad de la escuela de contar con efemérides mensuales, que en su carácter, precisamente "efímero" (de un día), impiden la comprensión del proceso iniciado con la Revolución de Mayo y que tiene su continuación en las Guerras de la Independencia.



Hay 4 fechas que refieren a este proceso: 25 de Mayo; 20 de Junio; 9 de Julio y 17 de Agosto.

Como vemos (Mayo, Junio, Julio y Agosto responden a esta lógica), pero dos de esas fechas no ayudan demasiado: 20 de Junio, muerte de Belgrano y 17 de Agosto, muerte de San Martín.



Es que Belgrano creó la Bandera como acto de identidad en Febrero y San Martín cruzó los Andes en Enero y como no hay clases, pues las muertes intentan darle continuidad al proceso que de otra forma pierde su línea de tiempo.


Pero es preocupante como los docentes quedan presos solo de las muertes , sin advertir que lo que intentan las efemérides a través de su cronología mensual es comprender mejor este "Ciclo de la Patria".


También me volví a encontrar con un texto muy lindo que intenta mostrar específicamente lo que se quiere destacar cuando se "conmemora" el 17 de Agosto.

Pertence a la colección "Libros del Quirquincho", se titula "Los Tiempos de San Martín" y elijo para comparti con ustedes el comienzo del capítulo llamado "El Gran Cruce".


Dice lo siguiente:


"El cruce de Los Andes fue una gran hazaña, pero también una obra de arte, algo minuciosa y delicadamente preparado hasta en sus menores detalles.

Durante los meses previos, San Martín organizó una labor de lo que hoy se llama "inteligencia" y que él llamaba "guerra de zapa".


Se trataba de reunir toda la información posible acerca de la situación y de los movimientos de los realistas. Para eso contaba con la ayuda de los patriotas chilenos, oprimidos por el sangriento gobierno de los españoles.


Pero la "guerra de zapa", no sólo consistía en conseguir información, sino también en hacer circular información falsa para confundir al enemigo.

San Martín se encaragaba de que saliesen del campamento noticias falsas acerca de sus movimientos porque sabía que los indios de la zona se encargarían de hacérselas llegar a los españoles de Chile.


Para que el enemigo no pudiese saber con anticipación dónde sería el combate, dividió al ejército en cinco columnas.

El ejército español, mal informado, se concentró en el sur, por donde sólo cruzó una pequeña columna comandada por el chileno Ramón Freire.


Las dos columnas principales-la que comandaba Las Heras y la que comandaba Soler- cruzaron en enero de 1817, la primera por Los Patos y la otra por Uspallata.

El 2 de febrero, las dos se unieron en la cuesta de Chacabuco para enfrentarse con 3000 realistas al mando del general Osorio.


Fue una gran victoria. Los realistas dejaron en el campo de batalla 500 muertos y 600 prisioneros, entre ellos el propio Virrey, Marcó del Pont.

Pocos días después los vencedores entraban en Santiago y elegían como Director Supremo a Bernardo de O´Higgins, un conocido patriota chileno y colaborador cercano de San Martin"


El texto es bueno, porque sin ser complejo no simplifica lo sucedido. Un docente que pueda narrar esta etapa de información falseada por ejemplo, estará abordando un problema interesante, que precisamente no abundan a la hora de plantear temáticas históricas, que presas en los manuales oportunistas, solamente aburren.


En síntesis: las muertes de Belgrano y San Martín, responden a la necesidad escolar de dar continuidad al proceso, donde precisamente son sus acciones EN VIDA las que permiten comprenderlo en toda su riqueza.


Hay que hacerlos volver a la lucha, sacarlos de la muerte y ponerlos en el centro de la escena, en este caso con un San Martín que sabía de táctica y estrategia militar y que programó un cruce de Los Andes inédito, a 3.200 metros de altura promedio, tardando 21 días, basado en las aguadas difíciles de encontrar en plena cordillera, llevando el alimento para todos sus soldados y animales, permitiendo casi un litro de aguardiente por día y por soldado para dar ánimos y obligando a mascar ajos para evitar el "soroche" o apunamiento.