jueves, 22 de julio de 2010

SACERDOTES GRUPO "ENRIQUE ANGELELLI". "En la Iglesia Católica, no hay un pensamiento único"

Muchas gracias al treslomense, lector del blog que me alcanzó este documento. Pidió que no aparezca su nombre y cumplo con eso.
Constituye un documento acerca del Matrimonio Igualitario, muy silenciado por los principales medios de comunicación. Se trata de la posición de un total de 15 sacerdotes del Norte Argentino, todos ellos pertenecientes al grupo "Enrique Angelelli" (obispo de La Rioja, asesinado durante la última dictadura militar por sus luchas sociales), entre los que se encuentra el Sacerdote Nicolás Alessio, recientemente suspendido en sus funciones por la Jerarquía Eclesiástica de Bergoglio y Cia por su clara posición sobre el tema.

Lo publico en forma completa.

Dice lo siguiente:


"APORTE AL DEBATE SOBRE MODIFICACIONES A LA LEY DE MATRIMONIO CIVIL"


"Dios es amor, el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él". San Juan


"Dios es espíritu, donde está el espíritu, está la libertad". San Pablo a los Corintios


"Ya no hay diferencia entre judío y griego, esclavo y hombre libre, entre varón y mujer, porque todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús". San Pablo a los Gálatas.



Ante la posibilidad de una ley que permita a personas del mismo sexo ser "matrimonio" y vivir profundamente el amor y la sexualidad, entendemos que aprobarla, acompañarla y profundizarla nos pone en el camino del Evangelio de Jesús. Un Jesús que nos ha revelado el rostro amoroso de Dios. No necesariamente ni siempre, la iglesia oficial, y sus opiniones, coinciden con el Evangelio. Este tema es uno de esos casos.


Veamos:


- Jesús nunca fijó una doctrina cerrada sobre el matrimonio, simplemente siguió las costumbres de su época y avanzó en reconocer y defender, de una manera especial a las mujeres, en un contexto social machista y patriarcal....


- Jesús jamás condenó ni mencionó la homosexualidad, si se enfrentó a los soberbios, a los que se creían puros, a los que tenían el poder opresor, a los que esclavizaban, a los que humillaban...


- Jesús siempre puso la Ley al servicio de una mayor humanización, donde el centro sea la persona y , sobre todo, los proscriptos, los olvidados, los últimos...


- El término "homosexual" no aparece en la literatura sino hasta fines del siglo XIX, en los tiempos bìblicos no existía una comprensión elaborada de lo que actualmente entendemos por orientación sexual...mal se podría condenar la homosexualidad...


- Toda la revelación bíblica apunta a centrarnos en el amor, sin exclusiones de ningún tipo, y con predilección por los marginados, los proscriptos, los ninguneados, los postergados, los acusados...


- Si algunos textos del Antiguo Testamento, parecen concenar la homosexualidad, en realidad lo que están rechazando, es , o la idolatría que tal práctica revelaba o , en todo caso, como en el caso de Sodoma, la falta de hospitalidad, en Ezequiel 16:49-50 por ejemplo, "Sodoma" es soberbia, gula y no socorrer al pobre y al indigente, es decir, no tiene nada que ver con un pecado "sexual". Por otra parte, esos textos del Antiguo Testamento, jamás se refieren a las lesbianas, solo hablan de los varones.


- Si algunos textos de las cartas apostólicas incluyen en sus listas de "pecado" a la homosexualidad, es sólo para adaptarse a los códigos morales greco romanos y en ese sentido recordar el pecado de idolatría que tales costumbres significaban, o condenar las prácticas de abuso, prepotencia, explotación sexual, sean estas hetero u homo sexuales, pero de ninguna manera expresan una condena a la homosexualidad como tal...


- Toda la revelación bíblica y con más razón, el Nuevo Testamento, no es un código de moral, citar textos aislados para condenar la homosexualidad es un fundamentalismo anacrónico, incapaz de entender los textos en su lugar histórico particular, es usar algunos textos para justificar los propios prejuicios.

Hacer de la Biblia un manual de moral sexual sería caaer en el legalismo judío duramente criticado por Jesús, la Biblia es la revelación de un Dios que nos quiere ver libres, gozosos y felices y, que por eso, nos invitga a enfrentar a todo el que oprime, discrimina, rechaza, expulsa, odia, segrega, separa.



Entendemos la homosexualidad, como una manera distinta, diferente, diversa, de vivir la sexualidad y el amor, no como una rareza y menos como una enfermedad.


Desde hace 37 años, la homosexualidad no se considera un trastorno psiquiátrico y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la eliminó como trastorno mental el 17 de Mayo de 1990 por considerar, con criterios científicos, que no correspondía a una patología, sino que es parte de la diversidad del ser humano.


¿ Quien podría negar que las personas del mismo sexo pueden vivir de manera adulta, libre y responsable su sexualidad?


Nadie puede, y menos en nombre de Dios, afirmar que hay una sola manera de vivir la sexualidad y el amor. La naturaleza, rica en multiplicidad, también nos enseña que, la diversidad, no atenta contra ella, sino que la embellece.


Citar a la "ley natural" paraoponerse a esta legislación es solo una posición fijista, dura, congelada, de la realidad pretendida como "natural", sin entender los complejos procesos culturales.


Entendemos que un legislador, puede profesar profundamente su fé cristiana y católica, y, a la vez, con total libertad de conciencia, pensar, definir y actuar distinto a lo que propone la jerarquía eclesial.


En la Iglesia Católica, no hay un "pensamiento único", hay lugar para la diversidad y la pluralidad. Por otra parte, un legislador, no legisla para la comunidad católica, legisla para toda la ciudadanía.


No debiera ofender ni molestar a nadie, por el contrario, debiera ser motivo de alegría que las personas del mismo sexo, que tradicionalmente han sido objeto de burlas, discriminaciones, condenas, estigmas, anatemas, prejuicios y obligadas a vivir en la clandestinidad u ocultando sus más profundos sentimientos, hoy puedan sentirse libres y amparados por una ley de la Nación que les reconoce su derecho al amor y a la familia, no como una concesión de mala gana, sino como un derecho inalienable"


En la foto: El obispo Angelelli tirado en la ruta después de su asesinato.